¿Cómo Solucionamos el Déficit Habitacional?

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El sueño de la casa propia es el principal anhelo de más de un tercio de los chilenos (37

 

Daniel Jadue, Alcalde de Recoleta.

“La integración no se logra haciendo que las personas estén cerca, sino cuando viven y estudian juntas, que vayan a las mismas plazas y centros de salud, que transiten con la misma facilidad. Debemos construir una ciudad inteligente y no bajo el parámetro que hoy día se discute. Una ciudad donde la mayoría resuelva sus problemas acuciantes a la distancia de una caminata”.

 

Joaquín Lavín, alcalde de Las Condes.

“Todas las ciudades deben hacerse cargo de la falta de habitación de sus vecinos. No podemos “armar” comunas lejos, como guetos, que no sean parte de la realidad. Todos formamos una vida en común, por eso queremos la integración social y que se acabe la segregación que hay en Santiago, donde los pobres están en la periferia. La idea es que las constructoras asignen en sus edificios una cuota a viviendas sociales, que eso tenga un incentivo, y que esa integración se haga en distintos barrios”.

 

Luis Eduardo Bresciani, docente en la Pontificia Universidad Católica y ex presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano.

“Una ciudad sin barrios con diversidad social y acceso equitativo a bienes públicos, no es una ciudad sostenible. Junto con la educación, el acceso a la vivienda inclusiva es la herramienta central para lograrlo, y su éxito depende en forma crítica de la gestión y regulación del suelo urbano, para impedir que el valor del suelo sea el factor que define el acceso a la ciudad”.

 

Sergio Baeriswyl, futuro presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, Premio Nacional de Urbanismo 2014 y profesor de la Universidad del Bío-Bío.

“Se deben impulsar políticas de crecimiento urbano más equilibradas en su relación, densificación y expansión. Además, contar con un sistema de transporte público con buena cobertura y alta calidad. También es necesario promover diferentes programas de acceso a la vivienda, considerando el sistema de arriendo y asegurando la diversidad social, cultural y funcional en los barrios”.

Juan Pablo Urrutia, arquitecto de la Universidad de Chile con magíster en Dirección y Administración de Proyectos Inmobiliarios.

“Radicando a los allegados en sus barrios en vez de enviarlos a casas en la periferia. Para ello es necesario densificar las áreas centrales y pericentrales de las ciudades donde la mayoría de ellos viven. El suelo con buena localización –el bien más preciado para garantizar acceso a la vivienda– ya lo tienen, hace falta reformular las políticas de vivienda para potenciar este tipo de intervenciones que consolidan las redes sociales existentes”.

Julieta Palma, doctorado en Sociología de la Universidad de Cambridge, magíster en Gestión y Políticas Públicas, y Socióloga Universidad de Chile.

“El tema no es sólo resultado de un déficit habitacional. Incluso con una buena política de vivienda, cabe preguntarse si las familias podrán sostener una autonomía residencial. Ante una insuficiente oferta estatal en cuidado infantil y de personas mayores, y una oferta privada cuyo alto costo la restringe sólo a los sectores de mayores ingresos, vivir de allegado puede ser una forma eficiente de resolver las necesidades de cuidado de las familias chilenas actuales”.

Daniela Sáez, dirigenta del Movimiento de Pobladores en Lucha (MPL) de Peñalolén.

“Debe existir voluntad política de resolver el déficit habitacional que vive Chile, que se arrastra desde la década de los 80 y que se ha profundizado a lo largo de los años. Además se debe regular el arriendo y terminar con el lucro que esto conlleva, que produce que familias que ganan el sueldo mínimo deban destinar más de la mitad de su dinero en pagar un arriendo”.

 

Slaven Razmilic, economista y máster en Economía con mención en Políticas Públicas, PUC; máster en desarrollo urbano, MIT; investigador en el Centro de Estudios Públicos.

“Necesitamos de una planificación urbana con grados de flexibilidad y mirada de largo plazo, que converse con los programas habitacionales y la inversión en infraestructura. Sin esto será imposible de acomodar integradamente las viviendas que faltan y las que se requerirán en el futuro producto de nuevas demandas”.

 

Doris González, dirigenta y vocera de movimiento Ukamau.

“Debemos seguir ampliando el diálogo, teniendo en cuenta que el problema habitacional no se soluciona sólo con mesas de expertos, sino que también con la sociedad civil. La ciudadanía aporta un conocimiento que no se puede encontrar en la academia, como la organización de poblaciones enteras que funcionan sólo con la autogestión y son un ejemplo de cómo se deben construir los barrios”.

 

Joselyn Baeza, presidenta del Comité de Vivienda Newen de Ñuñoa. 

 “El gobierno debería priorizar los gastos que hace para distintos ministerios para enfocarse en el tema de la vivienda. Si es que ya hay edificios construidos, el Estado debiera destinar parte de esos departamentos a allegados que postulen a subsidios o créditos hipotecarios”.

 

Kenzo Asahi, doctor en Políticas Sociales de la London School of Economics, magíster en Administración Pública en Desarrollo Internacional, Harvard.

“Sería ideal que las viviendas sociales sean en barrios del 75% de familias con mayores oportunidades. De esta forma, familias del 25% más vulnerable podrían gozar de los beneficios de estar en zonas cuyos servicios públicos gocen de un financiamiento mayor que los de zonas excluidas. Un desafío inmediato sería localizar dichos barrios y costear una propuesta de este tipo”.

 

Pilar Goycolea, directora ejecutiva de la Fundación Urbanismo Social.

“Para enfrentar el déficit habitacional debemos diversificar las soluciones habitacionales, dejando de estar centradas únicamente en la propiedad. Igualmente es fundamental contar con un banco de suelo que entregue a los proyectos de vivienda acceso a los sevicios y oportunidades equitativamente en la ciudad, y aumentar la inversión y gestión social que permita, a través del involucramiento de las personas, una sostenibilidad física y social de sus barrios”.

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