Diáspora Venezolana en Chile: Una Comunidad Organizada

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Tres millones de ciudadanos venezolanos están repartidos por el mundo, según informe de ACNUR, de los cuales 2.400.000 se encuentran en países de América Latina. En Chile son la tercera colonia más grande y destacan por ser una de las comunidades más organizadas. Este lunes 19 de noviembre se presenta el libro “Florecer lejos de casa” en Base Pública.

Las cifras son parte de la crisis política, económica y social que se vive en Venezuela y que ha provocado la migración del 10% de su población (3 millones), según un informe de la situación de la diáspora venezolana, realizado por la agencia de la ONU para refugiados, ACNUR. El destino de estas personas pareciera ser seleccionado por la cercanía, así, mientras un millón de personas se han quedado en Colombia, otro medio millón en Perú, 220 mil en Ecuador, en Argentina 130 mil y en Chile 108 mil migrantes y refugiados. En tota, son 2.4 millones los que se han dispersado por Latinoamérica.

“Millones de venezolanos en el exterior. Gente que huye de la crisis. La tendencia refleja que este número seguirá un dramático ascenso, del cual por ahora no conocemos tope”, introduce Ángel Arellano en su libro Florecer lejos de casa, que narra testimonios de la diáspora y que será presentado el próximo lunes 19 de noviembre en la Base Pública y contará con la participación de Arellano, quien coordinó la realización del libro con distintos profesionales venezolanos alrededor del mundo.

Esta obra se compone de breves relatos que dan cuenta de cómo ha sido la llegada de venezolanos a distintos países de América y Europa. Esta nacionalidad se ha convertido en la tercera colonia con más población en Chile, tras la peruana y la colombiana. Es que la llegada de migrantes y refugiados desde Venezuela, aumentó más de 200% desde el 2015, que coincide la llegada de Maduro al poder.

“Yo siempre repito esto: ‘es la mejor decisión que he tomado en mi vida’. Mi vida cambió drásticamente. De tener muy poco y con poca proyección, aún siendo profesional y de una familia educada, no había futuro allá, entonces llegar aquí y darte cuenta que las cosas las puedes lograr siempre y cuando trabajes, es maravilloso”, señala Jorge León, ingeniero informático radicado en Chile desde enero de 2014.

 

ORGANIZÁNDOSE EN COMUNIDAD

León fue el primero de su círculo cercano en llegar a Chile, por lo que desde Venezuela comenzaron a preguntarle por las posibilidades de trabajo, por las visas, por encontrar departamento. Entonces tomó la decisión de crear el blog Venezolano En Chile (VEC), un sitio donde publicar, desde su experiencia, información que puderan necesitar sus compatriotas. “El fin específico y pronto es ayudar a alguien en su caso particular, pero el fin último es lograr que la comunidad venezolana sea organizada, que haga las cosas responsablemente, correctamente; que no dañemos la imagen que los chilenos tienen de nosotros, al menos la mayoría de ellos, y lograr que esa imagen del venezolano se mantenga positiva”.

Es que Chile ha otorgado 130.406 residencias definitivas para refugiados y migrantes venezolanos, datos hasta el 31 de octubre de 2018. La crecida de estas cifras preocupan a León, quien cree que la imagen de su colonia pueda verse afectada, ya que “mientras más gente haya, más chance hay de que pasen cosas negativas, estas últimas hacen mucho más ruido que las las positivas”. Es por esto es que a través de su página intenta fomentar la migración responsable para que el que salga de su país no sea un problema para el país que lo recibe.

A nivel latinoamericano, sólo Colombia ha entregado más residencias definitivas que Chile a los venezolanos, con un total de 415.298, mientras que Perú (110.000), Ecuador (97.000) y Argentina (93.000) completan los cinco primeros de la lista. En total, un millón de permanencias definitivas han recibido ciudadanos venezolanos, mientras se tramitan unas 350 mil más en la región.

“Todos buscamos la forma de salir porque uno siempre aspira a tener calidad de vida, estar tranquilo, tener estabilidad y paz. Yo perdí eso hace tiempo en Venezuela”, narra Luna Ramírez, educadora de párvulos y migrante venezolana que llegó en abril de 2017. En pleno otoño y acercándose el invierno, se dio cuenta del problema que presenta el clima frío de la época, por lo que realizó junto a amigos un ropero para recibir donaciones y entregarlos a migrantes necesitados. Así formó la Red de Apoyo Solidario (RAS).

Posterior al ropero solidario, en RAS comprendieron que había más formas en las que podían ayudar: realizaron charlas, visitas al zoológico y  un evento navideño el año pasado. “Tratamos de vincularnos también con otras organizaciones que hacen actividades y brindan apoyo. Esa es otra de las funciones, tejer redes, porque de repente RAS no puede brindar un apoyo, pero sí conozco a quién lo podría hacer”, señala la fundadora.

Para León, la población venezolana, desde al menos los últimos cinco años, ha tenido los mayores índices de interacción a través de redes sociales, de esta forma “estamos bien conectados y se nos facilita conseguir objetivos porque la primera parte comunicativa ya la tenemos cubierta”.

Tanto el ingeniero como la educadora reconocen que existe una correlación entre el nivel académico de sus compatriotas migrantes y la capacidad organizativa de su comunidad. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) publicó en julio de 2018 la primera Matriz de Seguimiento de Desplazamiento, para caracterizar a la población venezolana en nuestro país.

Esta cuenta con una alta calificación académica, con un 63% de profesionales entre los entrevistados. “Cuando los reúnes ellos querrán aplicar sus conocimientos, experiencias y habilidades, no quedarse en lo básico sino que ir más allá. Eso es un punto importante. Nos falta mucho por crecer, pero vamos apuntando a ser una comunidad cada vez más organizada”, comenta Ramírez.

“Si vamos a ser parte de este país, hay que hacerlo civilizadamente, no hay otra manera. De lo contrario seremos un caos y sufriremos las consecuencias por no hacerlo bien. Mientras podamos mezclarnos, progresar y ayudar al país, nos irá bien”, cree Jorge León.

“Ningún país queda ileso de las migraciones, estos cambian y las personas también. Pero siempre es un cambio positivo, siempre es beneficioso”, concluye Luna Ramírez.

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