“El Migrante Ilegal tiene que ser Expulsado”

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El ex candidato presidencial conversó con Base Pública sobre el actual proceso para regularizar a los migrantes
El ex candidato presidencial conversó con Base Pública sobre el actual proceso para regularizar a los migrantes, enfatizando que las personas que entraron al país de forma ilegal no deben quedarse ya que quebrantaron la actual legislación chilena.

“No sería aceptable que la futura legislación dejara abierta una ventana para regularizar la situación de los inmigrantes clandestinos”, señalaba José Antonio Kast en una columna de opinión en el diario La Tercera el pasado abril.

El actual líder del movimiento político-social Acción Republicana, lanzado también en abril, ahondaba en su artículo que “la única alternativa viable sería la expulsión de los mismos (migrantes clandestinos) y el reforzamiento de las medidas de fiscalización de la ley migratoria para poder concretar esas expulsiones”.

Hoy Kast está de gira por Chile, dando a conocer su proyecto y para continuar posicionándose como una alternativa de derecha, según muchos con ciertos guiños a centro político más conservador. Por estos días, el excandidato presidencial del no despreciable 8% (523 mil votos), “está articulando ciudadanos y adherentes, que ya son más 12 mil inscritos, y el desafío es recorrer las 346 comunas de todo el país antes de abril del 2019”, cuentan desde su equipo.

En esta entrevista, Kast hace una evaluación al proceso regulatorio iniciado en abril por el Departamento de Extranjería y Migración, y señala que la ex presidenta Michelle Bachelet tuvo una política migratoria de “puertas abiertas”, “y fue parte de lo que la gente rechazó cuando eligió a Sebastián Piñera con una abrumadora mayoría”, asegura.

 

¿Qué opinión tiene del proceso de regularización migratoria? ¿Le parece bien que se haga o solamente debiera aplicarse la normativa vigente?

-Chile necesita actualizar sus normas migratorias, pero en el intertanto tiene que aplicarse la ley vigente. Con esa ley se pueden controlar los accesos a Chile y darle certeza jurídica a las personas. Hoy día se quiere establecer una modificación y se está trabajando en una modificación, pero ha sido bloqueada, ha sido torpedeada por parlamentarios de la oposición al Gobierno.

 

¿Chile necesita una nueva Ley de Migración y Extranjería? ¿Qué elementos nuevos debe considerar?

-Hoy día lo primero es que hay que actualizar las redes donde uno toma conocimiento de quiénes  son las personas que llegan a un país. Hay mucha información, pero no siempre está a la vista y al alcance de las policías que tienen que hacer el control migratorio. Ahí hay mucho que avanzar. Otra cosa, que algunos países hacen, es ir priorizando qué inmigrantes  son los que el país necesita. Si nos vamos al caso de Australia, es un país que ha ido desarrollándose porque claramente invita a personas que tienen estudios, oficios, que tienen profesiones, que van a ayudar a que el país vaya progresando, las inmigraciones tienen que estar abiertas a todo tipo de personas, pero claramente hay algunas personas que sobrecargan en alguna medida el gasto social de un país. Y hay que velar primero por los habitantes del país usando el dicho popular que dice “la caridad comienza por casa” y después ir abriendo de manera paulatina, progresiva y regulada, las puertas para poder  recibir a extranjeros.

 

La semana pasada se votó en la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara una indicación a favor de no expulsar a los migrantes bajo el principio de “no devolución” (dice relación con un extranjero que está huyendo al ver afectada su vida en su país de origen), pero que la forma de expulsar quedaría estipulada en otro acápite. ¿Qué opina de esto? ¿A qué migrantes se deben expulsar y bajo qué condiciones?

-Aquí hay una confusión por parte de los diputados de la oposición, o quizás una mala intención, porque ellos van por la línea de que el derecho es del migrante y no el derecho del país de ver a quién puede recibir y a quién no. Todos estamos de acuerdo en que tiene que haber refugio político o refugio para las personas que pueden ser perseguidas por distintas causas, ya sea de la libertad de expresión, libertad religiosa, y en eso nadie se va a oponer nunca. Cosa distinta es decir que cualquier persona que llega al país y se declare como refugiado tenga que permanecer en el país aún cuando mantenga antecedentes penales, y en esa línea yo creo que Chile tiene todo el derecho de expulsar a alguien que tenga procesos penales pendientes por crímenes reconocidos a nivel mundial y no tenemos porqué dejar una política de puertas abiertas. Chile ya lo vivió durante el gobierno de Michelle Bachelet, y fue parte de lo que la gente rechazó cuando eligió a Sebastián Piñera con una abrumadora mayoría.

 

¿Qué se debe hacer con los actuales migrantes que están en cárceles chilenas?

-Siempre he sido partidario de que la persona que es juzgada y condenada en Chile, tiene que cumplir su condena, y una vez cumplida la condena tiene que ser expulsado. Porque claramente no cumplió con las normas que nos rigen a todos los chilenos. Sí decir que hoy día tenemos una situación crítica a nivel carcelario, y es que las cárceles no están ayudando a la rehabilitación de las personas, y cuando se dan situaciones extremas como estas. Uno puede pensar en también medidas extremas, como podría ser que las personas  que hoy día cumplen condena sean enviadas a sus países de origen pero con la condición de que en su país sigan cumpliendo la condena por la cual fueron sancionados en Chile. Lo que no corresponde es tomar a esa persona, expulsarlo y que en su país no pague por el delito que cometió.

 

El actual proceso de regularización permite que las personas que están en situación irregular (documentos vencidos, sin permisos, etc.), puedan normalizar su estadía para al menos obtener un permiso provisorio de 1 año. ¿Le parece bien hacer un proceso que permita ordenar a los que están actualmente en situación irregular?

-Es necesario, porque la solución radical podría decirle es que voy a expulsar a todas las personas que están irregular o ilegal en Chile. Primero es necesario hacer la distinción entre el que está irregular, porque se le venció un plazo, o el que está ilegal, que pasó por un paso no habilitado y no se ha registrado frente  a las autoridades chilenas. Los ilegales tienen que ser expulsados, porque no cumplieron con ningún requisito para entrar. Los irregulares que entraron y dijeron que venían como turistas y encontraron trabajo tienen una realidad distinta. Pero claramente en este caso se requiere regular lo que hay. Tenemos que saber quiénes son los que están, en qué condiciones están y de ahí poder hacer una proyección para distintas políticas públicas.

 

¿Deben los migrantes tener derechos básicos garantizados por el Estado (salud, educación, vivienda)?

-Existe un concepto que es la residencia. Y nosotros tenemos que tomar en cuenta que tiene que haber un grado de permanencia en el país para poder acceder a todos los beneficios. No se puede hacer distinción en las atenciones de urgencia en salud y en la educación de los niños, porque son los más desvalidos que requieren un grado de protección mayor, y necesitan seguir su proceso educacional. Pero de ahí a dar un paso adicional y decir que cualquiera que pise suelo chileno va a poder tener desde el primer día los beneficios que tienen asistencialmente las personas más necesitadas en Chile, hay un trecho muy largo. Por lo tanto, la residencia y la permanencia son necesarias para acceder a distintas  ayudas sociales que entrega un gobierno.

 

¿Cómo cree usted que ha afectado a los chilenos que migrantes ocupen puestos de trabajo en jardines infantiles, servicios de salud, educación, construcción, etc.?

-En esto hay que ser muy responsable, porque nosotros no podemos no darle atención de salud y dejar abandonados a los niños, pero eso tiene que conciliarse con las necesidades también  de los chilenos. Por lo tanto, si hay un jardín infantil, yo entiendo que un inmigrante que no tiene redes de apoyo necesita quizás con mayor urgencia un cupo en un jardín, pero ahí entra el debate de cómo usar los recursos. Si yo quiero financiar la educación superior para todos los alumnos, claramente estoy yendo en contra de sacar de la pobreza a los más vulnerables, porque no tengo los recursos suficientes para hacer todas las cosas. Y eso es la focalización del gasto público, que durante los gobiernos de izquierda, sobretodo en los gobiernos de Michelle Bachelet, se dejó de lado. Chile tiene recursos pero están mal utilizados. Se gasta mucho  en operadores políticos y poco en solucionar los problemas básicos de las personas. No son temas contradictorios que nosotros podamos darle algún tipo de beneficio a los inmigrantes, en la medida que usemos mejor los recursos que recauda el Estado con los impuestos.

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