En Busca de los ODS Perdidos

Share on facebook
Share on whatsapp
Share on twitter
Share on linkedin
Cuántas veces escuchamos o leímos algo que después olvidamos. Cuántas de esas veces hubiésemos querido no olvidarlo. A mis 23 años, eso me pasó con los ODS, y escribo esto para que a ustedes y a mí no se nos olvide nunca más. Los ODS se tienen que convertir en algo deseable, un lugar al que queremos llegar, la herramienta para convertirnos en las personas que queremos ser. Tienen que inspirar nuestros sueños de un futuro mejor.

En 2015, mientras estudiaba periodismo, me tocó hacer una nota sobre los ODS. Los investigué, entrevisté a gente que se manejaba en el tema y luego escribí. Dos años después, en mi primer día de trabajo me preguntaron: “¿Sabes lo que son los ODS?” Mi respuesta fue tajante y segura: “No”.

Me dio un poco de vergüenza ajena cuando volví a googlear el término y me di cuenta de que era el mismo tema de mi nota de la universidad. Incluso me dio rabia haberme olvidado de algo que considero tan importante para nuestro desarrollo personal, nacional y mundial.

¿Qué hago para que no se me olviden de nuevo? ¿Cómo bajarlos a algo concreto?

Pero antes de seguir… ¿Qué son los ODS? Son Objetivos de Desarrollo Sostenible, que forman una agenda global con objetivos y metas específicas, elaboradas por los líderes mundiales de la Organización de las Naciones Unidas. Es decir, son sueños que queremos alcanzar para vivir mejor y caminos para lograrlos.

 

 

Si pudiéramos lograr cumplir estos  17 objetivos, cuando yo tenga 40 años podría habitar un planeta sin hambre, con ecosistemas terrestres y océanos protegidos, con trabajo decente y crecimiento económico, con igualdad de género y educación de calidad, sin pobreza, con agua limpia, salud y bienestar, usando energía asequible y no contaminante, viviendo en ciudades y comunidades sostenibles, con producción y consumos responsables, con paz, justicia e instituciones sólidas, con menos desigualdades, con industrias inclusivas, innovadoras y sostenibles, todo logrado a través de alianzas entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil.

El Gobierno se comprometió

¿Será posible lograr esto en Chile? El Gobierno se comprometió en septiembre de 2015 a trabajar para cumplir esta agenda que establece las bases de un desarrollo sostenible, y para eso definió cuatro líneas de acción.

  1.  Alcanzar un desarrollo económico y social sostenible e inclusivo
  2. Disminuir la pobreza y la desigualdad
  3. Hacer frente al cambio climático, resguardando la diversidad biológica y de los recursos naturales, y promoviendo la innovación
  4. Fortalecer las instituciones y la democracia

Han pasado dos años desde ese compromiso. ¿Cómo vamos hasta ahora? ¿Hemos cumplido? ¿Cuánto queda por hacer?

Le pregunté a tres consejeros editoriales de Base Pública para entender mejor el tema y empezar a recuperar mi memoria. Ellos llevan años trabajando para hacer de Chile un país más justo e igualitario desde la sostenibilidad.

Ignacio Larraechea trabaja en Acción Empresas, una organización que busca generar una cultura empresarial distinta, donde lo esencial sea el cuidado y respeto de las personas para aprender de sus errores y buscar soluciones de manera colaborativa.

Ignacio es un optimista y está enamorado de lo que hace, lo noté por la forma eufórica y alegre en que me habló de estos temas. Pero sabe que no todo es perfecto, cree que el Gobierno y las empresas están al debe con la agenda de sostenibilidad. A su modo de ver, este la adoptó de manera tardía. Nunca ha sido el eje de ninguna administración, asegura.

“Me encantaría que creen una institucionalidad que vele por el crecimiento sostenible y que tenga un ciclo distinto al ciclo político, para que no se redefina cada vez que haya cambio de gobierno”, me comenta Ignacio.

 

Considerando que todavía no tenemos esa institucionalidad, me surgió la duda de por dónde partir. Le pregunté a Ignacio cuál creía él, de entre las líneas planteadas por el Gobierno, que era la más urgente para el país.

 

Arturo Celedón trabajó un tiempo en una empresa con fines de lucro y descubrió que si seguía así se iba a enfermar. Me cuenta casi aliviado que está feliz en la fundación Colunga, donde dedican todos sus esfuerzos a disminuir la pobreza y mejorar la educación.

En más de una ocasión mientras hablábamos se me pasó por la cabeza que esto de los ODS son como mandamientos: “cúmplelos y serás feliz”.

Arturo valora enormemente que en Chile hayamos adscrito a los ODS, pero cree que nos falta energía, fuerza y vitalidad. Su fórmula es que los distintos sectores de la sociedad trabajen más articulados y que Chile deje de tener esa dualidad acerca de si contamina o crece.

“Chile ha sido un ejemplo internacional de cómo desde la vuelta a la democracia ha podido reducir la pobreza. Creo que si a eso le agrega una disminución radical de la desigualdad y lo combina con un giro de su matriz energética hacia energías limpias, podría convertirse en paradigma de lo que la sociedad necesita”, afirma Arturo.

Si algo he aprendido en esta búsqueda de los ODS es que no se puede elegir uno por sobre otro, sin embargo me aventuré y le pedí a Arturo que eligiera los 3 más urgentes o importantes para Chile.

 

Nicolás Morales está corriendo una maratón: ODS`s Challenge. Se va a demorar 15 años en llegar a la meta y me dice que en estos casi tres años desde que empezó, lleva apenas 5 kilómetros. Pero esta maratón no la corre solo, lo hace en conjunto y desde Pegas con Sentido, una consultora y headhunting que apoya a las instituciones a encontrar profesionales que aumenten su competitividad a nivel económico, social y medioambiental.

¿Si más gente, instituciones u organizaciones quisieran unirse a esta maratón- le pregunté – por dónde tendríamos que empezar?

 

 

¿Qué tenemos que hacer para seguir corriendo y asegurarnos de alcanzar la meta? Empezar desde una etapa cero, me dice convencido Nicolás, y enseguida me explica que esa etapa es la de la facilitación de información transversal. “Tenemos que comunicar esto para que todos sepamos qué es,­­­­­­­­­­­­ porque cuando conozco las cosas me puedo hacer cargo y ponerme a disposición de los grandes desafíos”, agrega.

Lo que necesito saber ahora es QUÉ PUEDO HACER YO, ciudadana común y corriente, para cumplir estas metas. Mira sus excelentes consejos!

 

 

Scroll to top

Contáctanos

Envíanos tus consultas o comentarios

Estamos en:

Victorino Lastarria 90
Santiago de Chile

Suscríbete y recibe nuestro Newsletter