opinión

La Emergencia de Conocerse

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on linkedin

¿Se ha preguntado recientemente en cuántas personas puede confiar dentro la calle, barrio, edificio o población donde vive? O más simple aún ¿A cuántos vecinos les pediría una taza de azúcar? La razón de esta inquietud tiene que ver con un tema social más bien urgente de resolver, y que al parecer pasa muchas veces colado o peligrosamente oculto. Es la importancia de volver a construir redes entre vecinos del barrio y conocer a quienes viven a nuestro alrededor.

Según la Encuesta Mundial de Valores (http://www.worldvaluessurvey.org/wvs.jsp), Chile se encuentra dentro de los 5 países más desconfiados de Latinoamérica. Más preocupante aún es que solo el 12% de los Chilenos confía en alguien que no es de su familia o amigos más cercanos. Es decir, vivimos en ciudades cada vez más habitadas, aglomeradas y atochadas, pero ¿nos estamos encontrando los unos con los otros? La ecuación es inquietante: mucha ciudad y poca confianza.

Pero, así como existen cifras preocupantes de desconfianza, la buena noticia es que hay también formas y prácticas que están emergiendo con fuerza en barrios y comunidades a lo largo de Chile para contrarrestar esta situación. Hoy en nuestro país, existen formas fáciles y entretenidas para cambiar esto.

Por si no lo sabía, desde hace ya tres años que se lleva adelante una iniciativa a nivel nacional llamada El Gran Malón. Consiste en una invitación para organizar una comida con tus vecinos en las calles y espacios públicos de todo Chile. El año 2018, El Gran Malón reunió en torno a mesas y sillas en la calle a más de 3 mil 400 personas de forma simultánea, en 10 regiones de norte a sur.

Esta actividad se repite este año 2019 el día sábado 13 de abril ¡Aún está a tiempo de organizar el suyo!

Mire estos datos del último Gran Malón: luego de organizar una de estas convivencias en su barrio, el 67% de las personas sienten más confianza en sus vecinos y el 93% de los participantes sienten que con el malón abordaron colectivamente temas relevantes para su comunidad. Esto nos habla de lo necesario e importante que puede ser algo tan sencillo como compartir una comida con sus vecinos para atacar temas tan profundos y complejos como la seguridad ciudadana, protección patrimonial de los barrios, la contaminación que afecta nuestra calidad de vida o hasta soluciones que nos ayuden a combatir desafíos tan complejos como el cambio climático, entre otros.

Cualquiera sea la emergencia a la que nos enfrentemos, una buena forma de abordarla puede pasar por comenzar a conocernos. El Gran Malón es una buena excusa para al menos comenzar a intentarlo.

*El contenido de esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de quien la escribe y no representa necesariamente la postura de la fundación Base Pública.

Scroll to top

Contáctanos

Envíanos tus consultas o comentarios

Estamos en:

Victorino Lastarria 90
Santiago de Chile

Suscríbete y recibe nuestro Newsletter