Mil Violetas perdidas

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¿Cuánto talento hay en Chile?

Recientemente interrogué a Chile. En vez de pedir opiniones, pedí postulaciones. Abrí un premio a la cultura y las artes al que postularon más de 1.300 proyectos.

Originalmente, eran cuatro premios. Gracias a la generosidad de algunos amigos que encontré en el camino, pudimos llegar a 18. Aun así, el esfuerzo fue pequeño. El experimento me confirmó la idea de que en Chile hay mucho talento y pocas oportunidades. Todos los años nacen nuevas Violetas, Lucilas, y Neftalíes, pero muy pocos tienen la oportunidad de alcanzar su potencial.

Hace varios años interrogué al mundo de otra manera. Con mi equipo, recolecté datos de las biografías más famosas del mundo; las biografías con una presencia en al menos 15 idiomas en la Wikipedia. Este ejercicio, disponible en la plataforma Pantheon, permite visualizar las exportaciones culturales de los países. Esas lecciones e ideas que cruzan montañas y océanos, trascendiendo incluso las barreras del idioma y la política.

En este panteón digital hay más de 70.000 biografías. Chile tiene solo 147. Si tomamos estos valores literalmente, nuestra contribución a la cultura mundial es un 0,2%, un valor similar a nuestra fracción de la población global. Parece bien, hasta que miramos las categorías del panteón chileno. Nuestra contribución a la memoria colectiva está compuesta mayoritariamente de futbolistas (69/152 ó 44%) y políticos (31/152 ó 21%). En lo que es reconocido más tradicionalmente como cultura, tenemos unos pocos escritores (13 ó 9%), algunos actores (6 ó 4%), biólogos (5 ó 3%), un pintor (Roberto Matta) y un arquitecto (Alejandro Aravena).

Ciertamente, ustedes pueden contar más pintores, actores, músicos, y científicos chilenos. Pero la frialdad del panteón es que no está basado en Chile. Para entrar a él, hay que cruzar la cordillera, como los goles de Zamorano o los versos de Neruda. Es la creación de cultura de clase mundial lo que garantiza un espacio en el Panteón.

En economía de la innovación, la gente habla de los Einsteins perdidos. Éstas son las personas que no lograron alcanzar su potencial, no por falta de talento, sino por falta de oportunidades. En Chile, perdemos Einsteins y Violetas todos los días. ¿Podremos revertir esa tendencia?

A través del Premio a la Cultura y las Artes pude conocer a algunas de esas Violetas perdidas. Personas llenas de talento y dedicación, pero con pocas oportunidades. Como no tengo el bolsillo para premiar a ese talento como se merece, espero con mi pluma ayudar a visibilizarlo. Acá les dejo una pequeña muestra del talento que descubrí en este humilde experimento. La muestra está sesgada a aquellos proyectos que incluyeron un link a un reproductor online (YouTube, Soundcloud). Espero encuentren en su arte y en su música la esperanza que yo encontré al descubrir estos lindos proyectos.

 

  1. Mineral Mosaico. Banda Musical de Maipú (Ganador)

 

2. Leyendas Negras de Atacama. Proyecto cinematográfico de John Gabriel Biggs (Ganador)

 

3. Parqueadas. Proyecto de Animación de Constanza Luzoro (Ganadora)

 

4. Roma Loba. Cantautora de San Felipe (Mención Honrosa)

 

5. Kurruf. Banda de Rancagua (Mención Honrosa)

 

6. Tiempo Libre. Canción de Martina Montaldo y su banda Top Secreto (Mención Honrosa)

 

7. Patrimonio Natural de Concepción (Finalista)

 

8. Danilo Oliva. Músico. (Finalista)

 

9. Anali Dahm. Música. (Finalista)

 

10. Grandes Sueños. Bruno “Lupo” Bañados. (Finalista).

 

César A. Hidalgo
Instituto de Inteligencia Natural y Artificial (ANITI), Universidad de Toulouse
Departamento de Ingeniería, Universidad de Harvard
Escuela de Negocios, Universidad de Manchester

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