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Tío Miguel: un legado de solidaridad con las personas en situación de calle

Miguel Valdivia, mejor conocido como “El Tío Miguel”, dedicó los últimos 13 años de su vida a luchar contra la dureza de la droga y el alcohol, dando apoyo a las personas en situación de calle.

Este 15 de junio falleció por covid-19 el activista Miguel de Valdivia, fundador de Cristo de la Noche, organización que funciona al alero del Arzobispado de Santiago y que apuesta a la rehabilitación de personas en situación de calle en la comuna de Renca. Su entrega lo hizo merecedor del cariño y respeto de la comunidad que le reconoció como «Orgullo de Renca», y le llamaba «Tío Miguel». Además, en 2015 se le  distinguió con la «Cruz del Apóstol Santiago» por parte de la Iglesia de Santiago

«Con amor todo se puede» decía mientras luchaba a diario para salvar a personas del desamparo y la dureza de las calles, las drogas y el alcoholismo. Nadie mejor que él podía entenderlo: alrededor de 20 años en abstinencia y una vida que se convirtió en el motor de la solidaridad y los cambios positivos en otros.

#EnElBarrioLaHacemos: una iniciativa solidaria con los barrios afectados por la pandemia

Para aportar en medio de la crisis sanitaria, la Fundación Junto al Barrio y la agencia de comunicaciones MGC lanzaron la campaña #EnELBarrioLaHacemos con el objetivo de fortalecer a las organizaciones vecinales.

La iniciativa está desplegada en los cuarenta barrios donde la fundación desarrolla su misión, ubicados en las regiones de Valparaíso, Coquimbo y Metropolitana, y la idea es apoyar mediante la canalización de recursos, a las organizaciones comunitarias. «Nosotros buscamos apoyar la autonomía y el desarrollo de acciones que ya estaban concurriendo antes, incluso, de nuestra presencia», enfatiza la Directora ejecutiva de Junto al Barrio, Natalia Brauchy.

En este sentido, los recursos son entregados a través de las Tarjetas Sodexo, y los mismos dirigentes tendrán la responsabilidad de administrarlos en función de las necesidades de cada barrio. «Son los dirigentes quienes más pueden entregar una visión integral de sus territorios», explica Brauchy

Los datos para aportar a esta campaña son:
Fundación Junto al Barrio
RUT 70.826.500-4
Cuenta Nº 902 5000
Banco Chile
Correo: [email protected]
Asunto: En el barrio la hacemos

Conoce más de esta iniciativa en el siguiente video

Alternativas para la salud de niños y niñas en cuarentena

El distanciamiento social también tiene consecuencias en la salud mental y física de niños, niñas y adolescentes. El proyecto Juego y Aprendo en Casa busca abrir espacios de relacionamiento, juego y aprendizaje para la infancia en cuarentena.

La pandemia de la Covid 19 tiene a muchas ciudades en cuarentena y con los colegios, parques y clubes cerrados.  Esto trae consecuencias más amplias que la afectación a la economía y el empleo, y que no han sido debidamente analizadas. El discurso oficial se ha centrado en factores económicos y de recursos médicos, pero no en el resguardo de los derechos, salud mental, física y social de las personas. 

A ojos de la autoridad, los derechos de la infancia quedan en manos de esfuerzos individuales, de cada una de las familias o tutores y de los profesores de centros educativos, desconociendo la responsabilidad del Estado en el desarrollo pleno de las necesidades y el interés superior de los niños y niñas.

Los esfuerzos debiesen apuntar a un Estado presente en las temáticas relacionadas con los otros derechos de la niñez que no se reduzcan solo a la educación, sino que se amplíen los esfuerzos a levantar una política de cuidado como tarea colectiva o comunitaria. El cierre de los jardines infantiles, salas cunas, internados y colegios no ha apuntado al reconocimiento de lo colectivo, sino que ha profundizado el modelo individualista que ha imperado las últimas décadas en el país. 

Proyecto Juego y Aprendo en Casa

Con el objetivo de velar por la salud de niñas y niños, la Fundación Barrabases viene desde el mes de marzo trabajado con otras organizaciones e instituciones educativas que han cesado sus labores, para crear espacios seguros y cercanos que entreguen herramientas, potencien habilidades y devuelvan una rutina educativa y de contención a niños y niñas de escasos recursos. 

Durante los meses de marzo, abril y mayo se pilotearon clases de programación creativa de manera remota con 7 niños y niñas de las comunas de Cerro Navia, Quinta Normal y Pudahuel, pero en el transcurso del pilotaje se apreciaron otras necesidades debido a la falta de espacios de contención emocional y recreación. De este modo, durante el mes de junio se comienza a implementar el programa Juego y Aprendo en Casa (JAC) que les entrega a 21 niños y niñas durante tres veces a la semana un espacio de conversación, escucha y educación a través del deporte y la programación creativa. 

Los niños y las niñas son de diversas comunas tales como Maipú, Cerro Navia, Quinta Normal, Pudahuel y San Fernando y de distintas edades que van desde los 6 a los 11 años, creando no sólo un espacio de entrega de contenidos académicos, sino que cariño, y escucha, generando entre ellos y ellas una red de compañeros/as con quienes puedan jugar y entretenerse de manera remota. Lo anterior se acompaña de una relación directa desde el equipo de psicólogos/as en cada sesión con los niños y niñas y, además con sus tutores o madres/padres. 

*El contenido de esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de quien la escribe y no representa necesariamente la postura de la Fundación Base Pública.

Jefatura femenina: ¡en esta crisis no pueden solas!

En la siguiente columna, Yolanda Pizarro Carmona, Directora de Equidad de Género en LaresHub, reflexiona sobre lo complejo que se hace para las mujeres jefas de hogar sobrellevar la crisis sanitaria.

La Especialista en temas de género, inclusión y diversidad señala que el 31,4% de los hogares chilenos son monoparentales liderados por mujeres que tienen la responsabilidad del teletrabajo, la teleducación, y el funcionamiento del hogar, lidiando además con las brechas tecnológicas, en medio de un contexto que se complejiza por la falta de redes de apoyo debido al cierre de las instituciones educativas y al confinamiento, ambas medidas necesarias para evitar la propagación del virus. «Si bien el ingreso familiar de emergencia ayuda, no es suficiente. Este es un segmento que requiere una particular atención y una respuesta de políticas públicas con perspectiva de género», precisa.

Mira la columna de opinión completa a continuación.

      

Gobierno destinará fondo de US$ 20 millones para apoyar a las organizaciones sociales

El Ministro de Hacienda de Chile Ignacio Briones dio a conocer que se dispondrá de un fondo de US$ 20 millones para apoyar a las organizaciones de la sociedad civil cuyas misiones aportan a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

El «Marco de Entendimiento para Plan de Emergencia por la Protección de los ingresos de las familias y la Reactivación económica y del Empleo«, es producto de un consenso entre el Ministerio de Hacienda y la Comisión de Hacienda ampliada integrada por parlamentarios de oposición y el oficialismo, y busca aportar soluciones frente a la crisis sanitaria que se vive con base en tres ejes: Marco Fiscal por 24 meses y consolidación fiscal a posteriori; protección de los ingresos de las familias; y plan de reactivación económica y del empleo.

Uno de los elementos considerados en este acuerdo es el de apoyar la labor de las organizaciones sociales, que se han visto afectadas de manera importante por la pandemia, lo que directamente ha afectado a las comunidades donde estas desarrollan su misión. «En esta pandemia, la sociedad civil, a través de múltiples organizaciones sociales en distintas áreas como cultura, salud mental, juega un rol fundamental para atender a sectores vulnerables o en riesgo y coordinar ayudas, gracias a su capilaridad y conocimiento territorial y barrial», se reconoce en el documento, donde se precisa que el fondo destinado será de US$ 20 millones.

Para el Director del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, Ignacio Irarrázaval el valor de este anuncio radica en el reconocimiento al trabajo del tercer sector. «Más allá del monto de los aportes, que siempre serán insuficientes para la magnitud de la tarea, debe resaltarse que la pandemia logró algo poco frecuente en nuestro país, que es el hecho que el Ministerio de Hacienda y la Comisión de Hacienda del Parlamento reconozcan públicamente el valioso aporte de las organizaciones de la sociedad civil, y su contribución sea considerada dentro de los pilares para la reactivación económica y social de Chile», dijo el académico e investigador.

«Hay que revisar el mecanismo, pero así como reclamé la ausencia de políticas de apoyo para las fundaciones, hoy toca agradecer a Ignacio Briones. Es una forma de reconocer la tremenda labor que realiza la sociedad civil al servicio de nuestra democracia», expresó nuestro Director ejecutivo, Nicolás Cruz, sobre la noticia, considerando, además, que la preocupación por el financiamiento siempre ha sido una constante para las ONG, que no son tomadas en cuenta como sujetos de crédito y que, hasta este anuncio, no se habían anunciado medidas que garantizaran su labor.

La ejecución de la medida será mediante «criterios de asignación públicos, transparentes y con rendición de cuentas», como lo especifica el informe.

Cuarentena: ¿cómo la movilidad también expresa desigualdades?

Se ha comprobado que una de las estrategias que evita la propagación de la covid-19, aparte del lavado de manos y el uso del tapabocas, es la cuarentena: quedarse en la casa, limitando las salidas a lo estrictamente necesario para, de esta manera, mantener el distanciamiento social, pero, ¿estamos todos en condiciones de cumplir con esta medida?

En Chile, desde marzo vienen aplicándose cuarentenas dinámicas en distintas comunas y regiones, según los criterios del Ministerio de Salud, que responden a número de casos activos (capaces de transmitir la infección), aumento de la incidencia de casos activos, concentración de casos activos por kilómetro cuadrado y capacidad asistencial de la red integrada COVID-19. En el caso de la Región Metropolitan(RM) , que tiene el 80% del total de casos del país, a partir del viernes 12 de junio, entrarán en cuarentena la comuna de Peñaflor y el radio urbano de Melipilla, Curacaví, Til Til y San José de Maipo, según las últimas declaraciones del Ministro de Salud, quedando, hasta ahora, solo nueve comunas sin cuarentena.

Frente a esta medida de confinamiento, algunas organizaciones e instituciones vienen advirtiendo que no todas las personas cuentan con las condiciones para cumplirla, y una de estas razones es la necesidad de desplazarse a sus trabajos. El estudio más reciente del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) de la Universidad de Chile, «El impacto de los primeros días de cuarentena masiva en la Región Metropolitana»(4 de junio), que relaciona la movilidad con la configuración socioeconómica, arroja que, mientras en comunas como Las Condes hubo una disminución de un 50% de movilidad, en El Bosque, La Pintana y Puente Alto, sólo bajó alrededor de un 30%. «Es indispensable que, al aplicar las cuarentenas en comunas de menores niveles socioeconómicos, el gobierno las complemente con herramientas que apoyen a sus habitantes y provea de recursos para cubrir necesidades urgentes», concluye el informe.

Otra investigación que da cuenta de está situación es la levantada por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, el Colegio Médico y la Facultad de Psicología de la Universidad Diego Portales: «Monitoreo Nacional de Síntomas y Prácticas COVID-19 en Chile» (9 de junio). En esta se explica que  en las comunas de ingresos altos, la disminución en las salidas a trabajar al entrar en cuarentena resulta 33,2% mayor a la de las comunas con ingresos bajos. Asimismo, señala diferencias según nivel de formación: las personas con educación media, técnica y profesional, la movilidad al trabajo disminuye aproximadamente un 30%, distinto a las personas que tienen solo educación básica o no tienen estudios, cuyos trabajos no pueden desarrollarse a distancia.  «Estas personas no solamente salen a trabajar en promedio un número mayor de días que las personas de mayor nivel educacional, sino que además, no ven reducidas sus salidas cuando su comuna se encuentra bajo cuarentena», afirma el informe, que también tiene una perspectiva de género: la movilidad de los hombres disminuyó 22,7% más que la de las mujeres.

El Director alterno del Núcleo Movilidades y Territorios MOVYT , Walter Imilan, señala también que desde el centro de investigación se viene señalando la necesidad de que para la toma de medidas ante la propagación del virus es fundamental que se puedan comprender las dinámicas de movilidad de los ciudadanos. «Hay una desconexión entre las políticas de Estado y la vida cotidiana de las personas para enfrentar la pandemia. Es fundamental que el Estado vaya a terreno: ir a los barrios, comunidades, y trabaje en junto a estos para buscar estrategias posibles de implementar para la propagación del contagio», advirtió Imilan.

Hasta hoy 11 de junio hay 25.000 casos activos;  154.092 contagiados; y 2.648 personas fallecidas.

Locales Conectados: impulsando la economía local

El Fondo Monetario Internacional ha proyectado para este año la peor recesión económica desde la Segunda Guerra Mundial; la Comisión Económica para América Latina y el Caribe también prevé una crisis en la región incluso mayor a la de la Gran Depresión. Ante esto, son muchas las iniciativas que vienen activándose, no solo desde los Gobiernos sino también desde la sociedad civil organizada, Locales Conectados es una de ellas.

Locales Conectados es una plataforma de colaboración innovadora y sostenible para la reactivación de la economía local principalmente en los territorios más vulnerables del país, impulsada por la Fundación Urbanismo Social y el Laboratorio de Innovación Social UC. 

En este sentido, mediante la canalización transparente y eficiente de recursos públicos y privados se busca transformar el actual “gasto en alimentación y bienes de primera necesidad” en una inversión que fortalezca al comercio local y lo habilite como un actor social relevante del desarrollo territorial. Así, no solo se estaría apoyando este tipo de economía sino también ayudando a garantizar la alimentación, considerando que, además, la pandemia podría dejar a aproximadamente 14 millones de personas vulnerables en inseguridad alimentaria severa durante este año, según el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas.

«Creemos que este modelo de trabajo va a inyectar recursos al barrio y a territorios más vulnerable y, además, dejar la capacidad instalada en el comercio local donde pueden entrar a una primera etapa de digitalización, de fortalecimiento y a la vez transformarse en un actor relevante en el desarrollo estratégico de cada uno de los barrios», señala Pilar Goycoolea, Directora ejecutiva de Urbanismo social.

 

Cepal considera que Gobiernos deben garantizar apoyo económico temporal

Frente a las proyecciones de aumento importante de la pobreza y la pobreza extrema debido a la crisis sanitaria mundial, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), propone a los Gobiernos el establecimiento progresivo de un ingreso básico universal para los ciudadanos en situaciones más vulnerables, o en riesgo de estarlo.

Estas consideraciones están enmarcadas en su informe «El desafío social en tiempos del COVID-19″, que da cuenta de las proyecciones del organismo sobre el impacto social de la crisis y los desafíos que implica para la región, insistiendo en que se prevé una contracción económica de -5,3%, con un impacto negativo en el empleo, y, por ende, un aproximado de treinta millones de personas entrarán en situación de pobreza y dieciséis millones en pobreza extrema.

Si bien el apoyo económico, caracterizado en el informe como «transferencias monetarias», es una de las medidas que han asumido los países de la región, para la Cepal es fundamental que este se mantenga en un período de tiempo de un mínimo de tres meses y que considere abarcar no solamente a los sectores más vulnerables sino a aquellos con riesgos de caer en vulnerabilidades que son los estratos de ingresos bajos no pobres y los medios bajos, «a fin de satisfacer necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares, lo que será crucial para lograr una reactivación sólida y relativamente rápida», argumenta.

El documento también expone que desde marzo, los países de la región vienen adoptando otras medidas (hasta abril 129) aparte de las transferencias monetarias, en apoyo a las poblaciones en situación de pobreza y vulnerabilidad, clasificadas en: transferencias en especie, suministro de servicios básicos, protección social para trabajadores formales, otros apoyos directos a personas y familias como alivios tributarios, facilidad de pago de créditos e hipotecas, control de precios. De todos, las transferencias monetarias y de alimentos han beneficiado al 58% de la población regional.

Otro de los temas planteados en el documento es el relacionados con las poblaciones más afectadas por los impactos socioeconómicos del COVID-19: mujeres, estratos de ingresos bajos y medios-bajos, trabajadores informales, trabajadoras domésticas remuneradas, niños, niñas y adolescentes, jóvenes, personas mayores, población rural, pueblos indígenas, afrodescendientes, personas con discapacidad, migrantes y personas en situación de calle.

Para la Cepal la crisis ha puesto en evidencia las «limitaciones estructurales del modelo económico vigente, las fallas e insuficiencias de los sistemas de protección social y de los regímenes de bienestar», y considera que el gran desafío es fortalecer el Estado de bienestar, implementando políticas públicas universales y con enfoque de derechos que permitan la inclusión, repensando el modelo actual y considerando los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Vivir al día: La realidad de la migración en pandemia

En el contexto de la crisis actual, la población migrante (1.500.000 personas aprox.) que hace vida en Chile se ha visto afectada dada la situación del empleo, considerando además que solo el 20%  trabaja en empleos calificados, según un estudio de Clapes-UC y cifras INE.

La pandemia, sumada a la ya dificultad para obtener la visa chilena, el desempleo en aumento y la estigmatización, han hecho que migrantes se aglomeren fuera de sus respectivas embajadas con la esperanza  de volver a su país. Evidenciando a la vez la necesidad de legislar a fin de que esta población pueda tener más oportunidades y, en medio de la crisis, acceder a los beneficios sociales estatales disponibles en este período. Así lo asegura Daisy Margarit, académica del Instituto de Estudios Avanzados Usach e Investigadora Núcleo Milenio Movyt. «Las ciudadanías son ciudadanías globales y en ese sentido, los derechos de las personas no dependen de una nacionalidad”. 

En medio de la crisis sanitaria, el Gobierno solicita discusión inmediata al Proyecto de Ley de Extranjería y Migración, que busca hacer cambios en los requisitos de entrada y salida de nuestro país, y ante esta decisión, organizaciones de la sociedad civil como el Servicio Jesuita a Migrantes se han manifestado al respecto, argumentando que el foco de esta política debe estar en la flexibilización de los procesos de regularización migratoria, y hace el llamado a generar este tipo de instancias asegurando un diálogo transversal para poder llegar a acuerdos con base en un diálogo intersectorial. 

Conoce más sobre la situación de la población migrante en esta nueva Cápsula BP. 

Ollas comunes: la organización comunitaria para subsistir

Una olla común es una activación comunitaria independiente y autogestionada que se da entre vecinos y pobladores, y que busca resolver la necesidad básica de comer. Es esa necesidad imperiosa la que se ha expresado a raíz del tercer mes de la pandemia del coronavirus en nuestro país, sobre todo en la Región Metropolitana, que según el último reporte del Minsal concentra el 90% de los nuevos casos.

Ya son múltiples ejemplos donde se realizan ollas comunes que, con medidas sanitarias, se han manifestado en comunas como El Bosque, Puente Alto, La Pintana, San Bernardo, Lo Barnechea, entre otras que se suman a diario. Lo anterior evidencia  inequidad social, desigualdad de trato, bajos sueldos y pensiones indignas, entre otros múltiples factores. Reclamos que estuvieron muy presentes en el estallido social.

A nivel nacional podemos hablar de una tercera ola de este tipo de organización: en 1932 se dieron  a raíz del hambre que produjo la Gran Depresión, afectando las exportaciones de salitre y cobre, que se tradujo en cesantía, incluso gente sin casa se fue a vivir a cuevas existentes en la capital; luego  en 1983, en plena dictadura militar, cuando el desempleo en Chile alcanzaba el  30%, afectando una vez más a los sectores populares.  Actualmente, debido a la pandemia, las poblaciones que en Santiago organizaron ollas comunes -que en otros países podría conocerse como comedores comunes-, fueron La Victoria, Lo Hermida y La Bandera, pese a que se extrapola esta gestión a varios puntos del país, incluyendo también talleres y otras actividades.

Sociedad organizada

La Copam, Cooperativa Popular de Apoyo Mutuo, nació al alero del movimiento de pobladores Ukamau en Estación Central en abril pasado, cuando la crisis del Covid-19 no entraba en su etapa más conflictiva, se encarga de abastecer y distribuir canastas alimenticias de emergencia a precio justo a miembros de la cooperativa, vecinos, y ahora a cualquier persona. La instancia ha tenido un crecimiento exponencial, formándose filiales en San Antonio, Peñaflor y Cerrillos, en esta última ya organizaron  una olla común. 

“Es una alternativa en los territorios para paliar la crisis”, expresa Victoria Herrera, vocera nacional de Copam, y añade que se viene una ola de apoyo y organización en los territorios con movimientos populares, porque “estamos recién empezando esta crisis”. 

Sobre el rol activo de la mujer en las ollas comunes y su organización, Herrera expresa que “históricamente han sido las mujeres quienes han tomado ese rol” y “creemos que las mujeres tienen un rol fundamental en la sociedad, y lo vemos reflejado aún más fuerte en estas instancias, donde se levanta esta economía popular y del hogar”.

Contacto para ayuda: +56 9 9867 0167

Juan Francisco Abogabir, director del jardín infantil Idequitos de la Corporación Ideco de La Pintana, que se dedica desde 1991 de forma permanente a la atención de niños, niñas y adolescentes que han sido vulnerados en sus derechos fundamentales, ha sido un activador de ollas comunes en el sector de El Castillo tras el paso del coronavirus, en un proyecto de llamado Olla Común Móvil, activación que nace precisamente para no generar aglomeraciones y mantener la distancia física, pero abasteciendo de alimentos a los vecinos que han quedado sin empleo. “Nació como una iniciativa pequeña pero que día a día ha ido creciendo más, que permite a los particulares aportar tanto a la cuenta corriente como con productos”, cuenta Abogabir.

Sobre las medidas de higiene y sanitarias, tan presentes desde que comenzó la crisis, los alimentos propios de esta iniciativa, son bienes que son procesados en la cocina del propio jardín infantil, con voluntarias/os manipuladores de alimentos y que cuenta con resolución sanitaria, hecho importante de resaltar ya que la Seremi de Salud se ha encargado de fiscalizar algunas ollas comunes.  

 

Se cruzaron datos propios de la corporación, de la  municipalidad, y la opinión de dirigentes vecinales para saber a quiénes abastecer. “Nos dimos cuenta que teníamos que llegar mínimo a 400 personas, con vehículos de las mismas personas de acá”, añade el director.

Abogabir también resaltó el rol del municipio, liderado por la alcaldesa Claudio Pizarro, que dentro de sus posibilidades ha logrado abastecer de insumos de higiene y gas licuado a las más de 12 ollas comunes que tiene al día de hoy La Pintana.

Contacto para ayuda: +56 9 7979 2552

“La ayuda de las autoridades ha sido nula, y se ha instalado el lema solo el pueblo ayuda al pueblo”, aseguró Alina Sandoval, presidenta de la Asociación Nacional de Derechos Humanos, y vocera de la Asamblea de Organizaciones Sociales y Políticas de la Provincia Cordillera, que genera activación en Villa Arcoíris I, Nuevo Amanecer, Óscar Bonilla, el Volcán, Villa Raimapu y el Volcán 3 de Puente Alto

Sandoval recalca lo olvidada que está toda la periferia de Puente Alto,que el desempleo no es solo de ahora, “hay gente que tenemos desempleada por 5, 6 años”, y que el fuerte de su organización son los vendedores ambulantes “que aseguran el plato que necesitan todos los días en su casa”.

 

La situación de alimentación comunitaria en Puente Alto tiene  4 semanas, y la asamblea liderada por Sandoval completa 6 ollas comunes con base en donaciones populares. Lo anterior se traduce en unos 5000 almuerzos.

Contacto para ayuda: +56 9 8719 5035