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Jefatura femenina: ¡en esta crisis no pueden solas!

En la siguiente columna, Yolanda Pizarro Carmona, Directora de Equidad de Género en LaresHub, reflexiona sobre lo complejo que se hace para las mujeres jefas de hogar sobrellevar la crisis sanitaria.

La Especialista en temas de género, inclusión y diversidad señala que el 31,4% de los hogares chilenos son monoparentales liderados por mujeres que tienen la responsabilidad del teletrabajo, la teleducación, y el funcionamiento del hogar, lidiando además con las brechas tecnológicas, en medio de un contexto que se complejiza por la falta de redes de apoyo debido al cierre de las instituciones educativas y al confinamiento, ambas medidas necesarias para evitar la propagación del virus. «Si bien el ingreso familiar de emergencia ayuda, no es suficiente. Este es un segmento que requiere una particular atención y una respuesta de políticas públicas con perspectiva de género», precisa.

Mira la columna de opinión completa a continuación.

      

Gobierno destinará fondo de US$ 20 millones para apoyar a las organizaciones sociales

El Ministro de Hacienda de Chile Ignacio Briones dio a conocer que se dispondrá de un fondo de US$ 20 millones para apoyar a las organizaciones de la sociedad civil cuyas misiones aportan a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

El «Marco de Entendimiento para Plan de Emergencia por la Protección de los ingresos de las familias y la Reactivación económica y del Empleo«, es producto de un consenso entre el Ministerio de Hacienda y la Comisión de Hacienda ampliada integrada por parlamentarios de oposición y el oficialismo, y busca aportar soluciones frente a la crisis sanitaria que se vive con base en tres ejes: Marco Fiscal por 24 meses y consolidación fiscal a posteriori; protección de los ingresos de las familias; y plan de reactivación económica y del empleo.

Uno de los elementos considerados en este acuerdo es el de apoyar la labor de las organizaciones sociales, que se han visto afectadas de manera importante por la pandemia, lo que directamente ha afectado a las comunidades donde estas desarrollan su misión. «En esta pandemia, la sociedad civil, a través de múltiples organizaciones sociales en distintas áreas como cultura, salud mental, juega un rol fundamental para atender a sectores vulnerables o en riesgo y coordinar ayudas, gracias a su capilaridad y conocimiento territorial y barrial», se reconoce en el documento, donde se precisa que el fondo destinado será de US$ 20 millones.

Para el Director del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, Ignacio Irarrázaval el valor de este anuncio radica en el reconocimiento al trabajo del tercer sector. «Más allá del monto de los aportes, que siempre serán insuficientes para la magnitud de la tarea, debe resaltarse que la pandemia logró algo poco frecuente en nuestro país, que es el hecho que el Ministerio de Hacienda y la Comisión de Hacienda del Parlamento reconozcan públicamente el valioso aporte de las organizaciones de la sociedad civil, y su contribución sea considerada dentro de los pilares para la reactivación económica y social de Chile», dijo el académico e investigador.

«Hay que revisar el mecanismo, pero así como reclamé la ausencia de políticas de apoyo para las fundaciones, hoy toca agradecer a Ignacio Briones. Es una forma de reconocer la tremenda labor que realiza la sociedad civil al servicio de nuestra democracia», expresó nuestro Director ejecutivo, Nicolás Cruz, sobre la noticia, considerando, además, que la preocupación por el financiamiento siempre ha sido una constante para las ONG, que no son tomadas en cuenta como sujetos de crédito y que, hasta este anuncio, no se habían anunciado medidas que garantizaran su labor.

La ejecución de la medida será mediante «criterios de asignación públicos, transparentes y con rendición de cuentas», como lo especifica el informe.

6 de cada 10 familias que viven en campamentos perdieron sus ingresos debido a la crisis sanitaria

La fundación Techo Chile y la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica, dieron a conocer los resultados su encuesta sobre los efectos socieconómicos de la pandemia en las familias que viven en campamentos, donde se afirma que 6 de cada 10 familias perdió todos o casi todos sus ingresos.

La pérdida de ingresos no es la única situación grave a la que se enfrentan las familias que viven en campamentos, según la encuesta aplicada a 973 personas 30% de los hogares vive en condiciones de hacinamiento, y 20% no cuenta con agua potable. Además de eso, hay una baja confianza en la capacidad de las autoridades de salud para controlar la epidemia y una alta percepción de riesgo de contagio. «Todos estos indicadores que arroja la encuesta, nos demuestran que probablemente ese bajo cumplimiento de las medidas orientadas por las autoridades para poder prevenir el contagio, no se deba a la disposición de las familias sino a su incapacidad», explica el Director ejecutivo de Techo Chile, considerando que  familias con vulnerabilidades socioeconómicas, altamente dependientes del día a día, de sus empleos formales e informales que están empezando a perder debido a la crisis, o porque viven en hacinamiento, sin agua potable, o porque no pueden dejar de trabajar.

Conoce más del estudio en nuestra cápsula

«La Sociedad Civil conoce el territorio de una forma que el Estado no puede»

La crisis sanitaria llega con consecuencias devastadoras para todos, sin embargo el debilitamiento de la sociedad civil se traspasa a los sectores más vulnerables, al no ser capaces, las políticas públicas, de entregar los servicios indispensables en el territorio.

Un estudio de Sociedad en Acción, indica que hoy en Chile existen 234.500 organizaciones que generan 310.000 empleos remunerados, lo que corresponde al 3,6% de la población económicamente activa, trabajando para garantizar la dignidad de los ciudadanos que viven en contextos vulnerables. No es casual entonces que tengan una alta valoración por parte del ciudadano, (70%), lo que las ubica por encima de las instituciones tradicionales.

En este sentido, Ignacio Irarrázaval, Director del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, explica que “…el país no se hace sólo y la sociedad civil, que somos todos, también es muy importante y a veces los países en sus historias se olvidan de estos sectores”, y agrega, “La Sociedad Civil por estar en terreno por ser más flexible y estar más diversificada, se le permite conocer más la realidad del terreno, el Estado tiene restricciones, tiene complejidades que no puede superar por sus trabas administrativas”, asegura. 

Conoce más sobre esta situación en esta nueva entrevista BP.

El debilitamiento de las organizaciones afecta a las poblaciones vulnerables

En medio de la pandemia, las organizaciones de la sociedad civil han experimento una crisis importante en la que se ha visto amenazado su trabajo. Esto implica, a su vez: desempleo, por un lado, y por otro, más desprotección para las poblaciones en situaciones vulnerables.

Estamos hablando de que 234.500 organizaciones sociales se relacionan diariamente con la comunidad en los territorios más vulnerables del país; además, este sector genera 310.000 empleos remunerados lo que corresponde al 3,6% de la población económicamente activa. Por eso se hace urgente hacer un llamado al gobierno a tomar en cuenta al tercer pilar de colaboración en la triple alianza Estado, sector privado y organizaciones sin fines de lucro.

Conoce más sobre esta situación en esta nueva Nota BP.

 

Una Contienda Desigual: La Batalla por Proteger al Barrio Yungay

Una vez más, Barrio Yungay se transformaba en el escenario de una batalla. Los vecinos, molestos por el nuevo plan de recolección de basura impuesto por el alcalde de la época, se organizaban para protestar por el mal olor y los escombros acumulados en las esquinas, que ahora decoraban las fachadas de sus casas, las mismas que en un Santiago del 1800, habían representado la prosperidad económica y el alto nivel cultural de sus habitantes.

 Todo comenzó en julio de 2005, cuando el entonces alcalde de Santiago, Raúl Alcaíno, puso en marcha un plan de recolección de basura en la que los camiones la retirarían sólo tres días a la semana. Esta iniciativa generó una crisis sanitaria en la comuna: las calles de Santiago se llenaron de basura y el rechazo al plan de Alcaíno provocó descontento generalizado que se canalizó en el movimiento “No a la basura”. Fue el primer impulso para la organización vecinal, que formó el grupo “Vecinos Coordinados por Santiago”. 

Afiche Movimiento Yungay
Afiche Cabildo

La Región Metropolitana tiene 42 Zonas Típicas o Pintorescas y 20 de ellas corresponden a la comuna de Santiago. Actualmente, Barrio Yungay se cuenta dentro de éstas. Sin embargo, para el año 2005, cuando los vecinos comenzaron a articularse, la Plaza del Roto Chileno y algunos edificios de estilo neoclásico se transformaban de a poco en hogar de ratas y perros que rompían las bolsas de basura.

 Rosario Carvajal, historiadora y actual concejala independiente de Santiago, ha vivido toda su vida en el Barrio Yungay. Cuenta que como el cambio de recolección se hizo sin información previa, desencadenó en la organización de los vecinos, quienes en un principio no fueron muy conscientes de los cambios que generarían en su comunidad.

 Como una forma de ampliar los puntos de acuerdo a tratar, los “Vecinos Coordinados por Santiago” crearon los “Cabildos por el Barrio que Soñamos” en 2006 en la Biblioteca de Santiago, a los que asistían alrededor de 80 personas permanentemente. La web “El Sitio de Yungay” funcionó como diario de vida de esta organización. La idea era comprometer a los vecinos con el territorio y que sintieran que el destino del barrio era su responsabilidad.

 Para hacer de esta instancia un encuentro aún más convocante, todos los domingos José Osorio, actual presidente de la junta de vecinos, iba a la feria a conversar con la gente acerca de la articulación vecinal y su importancia. A veces no era suficiente con eso, así que se organizaban para salir a tocar puertas y pegar afiches en los almacenes.

 Así, la preocupación de los vecinos por otros temas que afectaban al barrio fue aumentando. En las asambleas se comenzó a hablar que la municipalidad tenía  intenciones de cambiar el plan seccional del Parque Portales, para eliminar la condición de conservación histórica de algunos inmuebles y aumentar la altura de la construcción en el sector. “Fue en ese momento cuando pasamos de la protesta a la propuesta”, recuerda Rosario Carvajal. En ese escenario, los vecinos se dieron cuenta de la importancia de proteger su barrio, las construcciones y los parques.   

 Mireya Danilo, jefa del Departamento de Patrimonio de la Municipalidad de Santiago y miembro del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), explica que poco a poco, y sin planificación previa, se ha ido traspasando la responsabilidad de solicitar una Zona Típica a las organizaciones ciudadanas, labor que antes correspondía a las instituciones públicas. Esto explicaría el fenómeno que empezó más o menos hace 11 años -aunque no hay un registro exacto- cuando los vecinos comenzaron a exigir ser escuchados y protegidos, tal como sucedió con los habitantes del Barrio Yungay.

-Entendimos que se estaban tomando decisiones que comprometían nuestra calidad de vida, y nos encontramos con un marco legal donde no había participación ciudadana. Se estaban tomando una serie de decisiones a nuestras espaldas-, explica Carvajal.

Manos a la obra

 El compromiso con el barrio y la comunidad ya se había construido. Cada vez que se organizaba una asamblea asistían cerca de cien personas. Durante las reuniones algunos tomaban apuntes y otros traían subrayados los documentos que podían servir para discutir cada caso.

 Con todo el ejercicio y esfuerzo ciudadano puesto en la calle,  surgió “Vecinos por la Defensa del Barrio Yungay”, movimiento que pretendía poner sobre la mesa el tema del patrimonio en el barrio, pero que para lograrlo tuvo que enseñarle a los vecinos el significado de patrimonio.

“Nosotros sacamos el concepto del patrimonio de la elite, de la academia, del Consejo de Monumentos –que nadie conocía- literalmente a la calle”, dice con orgullo la concejala por Santiago. Y agrega: “Lo importante de nuestra organización es que ha sido capaz de instalar temas y de generar una conciencia de autoformación en los vecinos y eso es lo más interesante”.

La prioridad de la organización “Vecinos por la Defensa del Barrio Yungay” fue ser declarados Zona Típica. Para lograrlo se debe elaborar un expediente técnico, es decir, un estudio que explique los valores arquitectónicos, históricos, culturales del barrio, y que justifique la declaratoria. Según explican desde el CMN, el documento puede ser elaborado por los solicitantes y/o por el Consejo, en una construcción en conjunto.

 Ana Paz Cárdenas, secretaria técnica del CMN, señala que estos expedientes son presentados en gran medida por la ciudadanía “porque nacen desde ahí, desde el ejercicio local de identificar los valores que tiene su barrio o comunidad, es decir, el valor que ellos le otorgan a su patrimonio, a sus costumbres, sus tradiciones”.

 Leyendo durante horas, el equipo encargado de la elaboración de la ficha se sentaba a analizar los criterios a considerar en el expediente. Confundidos con los tecnicismos legales, los vecinos pusieron a disposición todos sus conocimientos, los abogados del barrio, los arquitectos. Todos cooperaron.

 Así,  los vecinos de Yungay postularon a un Fondart para financiar la construcción del informe y comenzaron a elaborar el documento entre todos en 2008. Era un momento decisivo para el barrio: “Fuimos aprendiendo, y por suerte que aprendimos rápido porque aprendíamos o nos arrasaban. Esa era la disyuntiva”, recuerda Carvajal.

 -Fue sin duda uno de los obstáculos más grande que tuvimos que enfrentar.Cuando revisamos las fuentes, habían declaratorias de zona típica de una página y otros de quinientas. Pero fue un proceso de aprendizaje y lo sorteamos a través de reuniones y contactos con amigos de distintas áreas – afirma José Osorio.

 Un año después de entregar el expediente técnico, 2.277 firmas y más de 68 cartas de apoyo, la declaratoria de Zona Típica del Barrio Yungay se realizó el 19 de febrero de 2009, reconociendo 113 hectáreas de las 180 que habían solicitado, entre Avenida Matucana y Almirante Barroso.

Más de una amenaza

Pese a que la comunidad se había fortalecido, el desafío estaba lejos de terminar. La falta de información se había transformado en uno de los principales obstáculos. Al poco tiempo se enteraron de que aunque la zona típica y zona inmueble de conservación histórica son las únicas instancias de protección patrimonial a la que pueden acceder los ciudadanos (ver gráfica), ambas tienen desventajas: en la zona inmueble no se garantiza la protección de la forma de vida del lugar.

 -Es prácticamente imposible que se desvalide una Zona Típica, en cambio, sólo basta que un alcalde cambie el Plan Regulador para que cambien las zonas de conservación y vulnerarlas – explica la jefa del Departamento de Patrimonio de la Municipalidad de Santiago, Mireya Danilo.

 A esta situación se sumó el interés las inmobiliarias en la zona. “Como todavía no éramos zona típica, muchos vecinos subarrendaban sus casas, lo que deteriora al inmueble. Como los dueños no cuentan con recursos para arreglarla, aparecen las empresas y los tientan para que vendan sus propiedades”, cuenta José Osorio.

 Para los vecinos, su organización fue la que evitó que sus casas se convirtieran en una “atracción para las inmobiliarias”. Al estar ubicados en una zona céntrica, tanto la plusvalía como la rentabilidad son convenientes para las constructoras.

 -Normalmente el metro cuadrado no es muy caro en los paños donde se construye en estos barrios, ya que proviene de fábricas, industrias pequeñas o un conjunto de casas que no están en el mejor estado. Además, la baja oferta debido a las restricciones en los planos reguladores provoca que puedan manejar los precios según la demanda- explica Diego Harris, vocero de la empresa de asesoría de inversión inmobiliaria, Capitalizarme.com.

Otra de las dificultades son las restricciones que operan sobre las propiedades de los vecinos al momento de querer modificarlas, y el papeleo que hay que hacer cuando se obtiene la declaratoria. Tal como señala Danilo, “muchos ciudadanos no están tan de acuerdo con que los protejan porque es mucho trámite, que hay que pasar por un organismo, después por otro, muchos permisos, aprobaciones, y efectivamente tienen razón. En Chile tenemos una superposición de protecciones y una legislación que es súper compleja”. José Osorio aclara que una vez que los vecinos conocen las ventajas y se informan bien, ninguno se opone a la protección, ayudando a que se lleve a cabo.

La secretaria técnica del CMN, Ana Paz Cárdenas, afirma que es fundamental que la institución se actualice, tanto en la participación como en sus conceptos técnicos, y que una nueva ley debería apuntar hacia la representatividad ciudadana dentro del Consejo. “Ya no podemos desconocer que los vecinos están más empoderados y poseen mayor conocimiento frente al patrimonio local. Con representantes en el Consejo tendremos una gran contribución a la representatividad de todos los ámbitos que involucra el tema patrimonial”, dice.

Lo que pasó en Yungay en esos tres años de insistencia y perseverancia se replicó en otros barrios. Los comenzaron a llamar de todo Chile para que los aconsejaran y ayudaran a proteger sus comunidades. Así, pese a las dificultades que han tenido que sortear, 10 barrios de Chile han logrado ser declarados Zona Típica en 2016: tres en la Región Metropolitana y en Los Lagos; y uno en Valparaíso, Antofagasta, Biobío y La Araucanía, respectivamente.

“Yungay, para nosotros, no es solamente el barrio del pasado, sino que es el barrio del futuro, porque es sustentable desde su materialidad”, explica la concejala Carvajal. “Las relaciones humanas que surgen, ese tejido social, esos lazos fraternos, ya no existen en un modelo individualista, que instala el miedo, la desconfianza en el otro. Yungay todavía es una reserva de un Chile republicano que perdimos, entonces hay algo ahí y creemos que eso es lo que le da posibilidad de sustentabilidad y de futuro”, dice orgullosa.