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Identidad de Género en el Lugar de Trabajo

Durante esta semana, el Congreso Nacional de Chile ha avanzado en saldar una deuda con las personas trans: luego de cinco años de discusión parlamentaria, nuestro país está próximo a tener una ley de identidad de género en sintonía con las democracias avanzadas, permitiéndole a las personas trans –principalmente a las mayores de edad– adecuar sus documentos de registro acorde a la vivencia personal e íntima de su identidad, sin tener que someterse al escrutinio de un tercero.

Pese a la férrea oposición de grupos conservadores, los mismos que gastan recursos en campañas comunicacionales contra la identidad de género, desnudando su ignorancia sobre los conceptos de derechos humanos y de paso, dejando en evidencia su abierta transfobia, la sociedad ha abrazado y respetado el concepto de identidad de género. Con ello, y una vez promulgada la ley, todas las esferas de la sociedad deberán adecuarse a un nuevo trato: las personas trans, cada vez más visibles, comenzarán a llenar espacios sin temor a vivir en un clóset; sin la necesidad de aparentar ser cisgéneros (aquellas con concordancia entre su identidad y su sexo biológico), para evitar ser discriminados.

En esa lista de espacios o esferas que deberán adecuarse a esta nueva realidad están los espacios de trabajo, públicos y privados, que hasta hoy permanecen como una barrera inexpugnable para la comunidad trans, tanto por deficiencias estructurales –como la alta deserción del sistema escolar de los niños y niñas trans– hasta la discriminación que sufren los postulantes no cisgéneros en los procesos de selección.

Sobre este último punto, de acuerdo a Encuesta-T –el primer instrumento de este tipo orientado a personas trans–, el 53% de las personas transgénero reconoce esconder su identidad en los procesos de selección y un 12% despliega estrategias disuasivas para evitar ser consultados por su real identidad de género. Todo para no ser eliminados del proceso y no engrosar la alta tasa de desempleo en este grupo de la población.

Para quienes logran sortear la fase de reclutamiento, y tomando como base Chile No Sabe: primer estudio sobre diversidad sexual y trabajo dependiente, el 66% de los trabajadores trans aseguran que es muy difícil conseguir trabajo y el 90% de la misma población dice esconder su identidad a sus jefes para evitar ser desvinculados. Sacrifican ser auténticos en su espacio de trabajo para mantener su fuente de ingresos.

El panorama parece auspicioso cuando algunas compañías ya permiten la transición de género de sus colaboradores trans, adecuando credenciales, correos electrónicos y el uso de instalaciones sanitarias acorde a la identidad social del trabajador. Mas, son pequeños oasis para esta comunidad, altamente marginalizada. En el Chile de 2018, ¿cuál es la identidad de las empresas? Salvo algunas excepciones, parece una concebida desde el prejuicio y la exclusión, algo que podría revertirse con la entrada en vigencia de la Ley de Identidad de Género. Sin embargo, la experiencia reciente señala que una normativa, si bien ayuda, no crea el cambio suficiente para eliminar del todo las barreras y discriminaciones a los grupos que se pretende beneficiar. Sin el cambio cultural, extendido a las empresas, la marginalización de la comunidad trans persistirá. El desafío para las compañías, ante una sociedad –trabajadores y consumidores– más diversos será adecuarse o morir. Identificarse con el nuevo Chile.

 

El contenido de esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de quien la escribe y no representa necesariamente la postura de la fundación Base Pública

Víctima y Victimario en la Esclavitud Moderna

El pasado lunes 30 de julio se celebró el día mundial contra la trata de personas, designado por la ONU en 2013 para “concienciar sobre la situación de las víctimas del tráfico humano y para promocionar y proteger sus derechos”.

 

Trata en el mundo

La trata de personas es un problema global y que, por la clandestinidad en la que opera, los datos al respecto no son exactos, sino que estimaciones. En esta línea, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó en 2014 que unas 40,3 millones de personas serían víctimas de la esclavitud moderna a nivel mundial. De estas, 24,9 millones estarían sometidas a diversos tipos de trabajo forzoso y 15,4 millones a un matrimonio forzado.

 

 

24,9
MILLONES DE PERSONAS
estarían sometidas a diversos tipos de TRABAJO FORZOSO

 

El trabajo forzoso es, según el mismo organismo, «todo trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente».

 

Por lo tanto, las personas tratadas se enfrentan a situaciones como “haber sido engañado, la retención de sus documentos, tener muy poco o nada de sueldo, el control de salidas y su contacto con el exterior, la existencia de amenazas en relación con la familia o a la calidad migratoria, en caso de extranjeros”, comenta Carolina Rudnick, presidenta de la Fundación Libera Contra la Trata de Personas.

 

Todos podemos ser víctimas

En la trata se considera a las personas como mercancías, como objetos para lucrar y comerciar con ellos. La demanda de estas es diversa y abarca múltiples sectores como la manufactura, la industria sexual, mendicidad forzosa, entre otras.

 

Las personas sometidas a la trata pueden sufrir situaciones que atenten contra su salud física y psicológica. Además, estas no suelen identificarse como víctimas, tanto por el desconocimiento del delito como por el sometimiento al poder y control del tratante.  En este sentido, la Mesa Intersectorial sobre Trata de Personas (MITP), conformada por el Ministerio del Interior, la PDI, Carabineros, Fiscalía, el Instituto Nacional de Derechos Humanos, entre otros, para combatir este ilícito entrega algunos indicadores para reconocer a los individuos en trata. 

 

a. Muestran un comportamiento sumiso,

b. No pueden comunicarse libremente con sus familia o con personas ajenas en los lugares que trabajan,

c. No tienen control sobre sus documentos (carnet de identidad, pasaporte, etc),

d. No administran su propio dinero, 

e. Parecen estar siempre acompañadas,

f. No tienen llaves de su domicilio,

g. No conocen su dirección,

entre otras.

 

Según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), publicado en 2016, uno de cada cinco víctimas de la trata serían niños. Estos son captados en su mayoría para mendicidad forzada, industria sexual, para realizar labores donde su tamaño es ideal y reclutados como soldados en zonas con conflictos armados. En Chile ha habido 16 niños y niñas víctimas de trata desde 2011 hasta la fecha.

 

Denisse Araya, directora ejecutiva de la ONG Raíces, dedicada a la promoción y restitución de los derechos de niños y jóvenes, comenta “nosotros creemos que, de las cuatro modalidades de explotación sexual y comercial de niñas y niños (pornografía, explotación sexual remunerada, explotación sexual en turismo, y trata), la más dura, dolorosa y violenta es la trata de personas. Porque ahí el niño desaparece… podría estar muerto”. 

 

En relación a cifras sobre género, las mujeres y niñas corresponden al 71% de las víctimas en general y a un 99% en la industria sexual, como prostitución y pornografía infantil. Mientras que los niños y hombres son captados para que realicen labores pesadas y como soldados en zonas de conflicto armado. Una explicación de ONUDD para la desproporción en casos descubiertos entre ambos géneros, es que las políticas públicas de las naciones se concentran mayoritariamente en las mujeres, en los niños y niñas, y en la industria sexual, y no en hombres.

 

 

71% 
DE LAS VÍCTIMAS DE TRATA
corresponde a MUJERES Y NIÑAS

 

Mientras tanto, de las 214 personas que han sido víctimas de trata en Chile, un 57% corresponde a hombres, los que han sido pricipalmente explotados en el sector laboral. Por su parte, las mujeres suelen ser tratadas mayoritariamente para la explotación sexual, y es así como de las 93 identificadas un 72% fue asociada a este rubro.

 

El tratante

“Hay oferta mientras exista demanda”, explican desde la Fundación Libera, quienes observan lo lucrativo que resulta la trata de personas y que esto se demuestra por “la porción del mercado –crimen organizado– que no le importa violar derechos con tal de obtener una ganancia”.

 

Así como es diverso el perfil de las víctimas de trata, el victimario puede ser cualquiera. En Europa, por ejemplo, si bien suelen ser hombres las personas condenadas por trata, “algunas pandillas consideran que las mujeres son más eficaces para atrapar víctimas, ganando antes su confianza”, asegura ONUDD.

 

En Chile se han tomado medidas que buscan combatir de mejor manera este delito, en este sentido se dio la conformación de la MITP, conformada por varios organismos públicos y de la sociedad civil; la tipificación del delito de trata en la ley chilena (2011) y la creación del Plan Nacional contra la Trata de Personas, por la MITP.

 

Sin embargo, de un total de 29 causas terminadas entre 2011 y 2017, solo 14 de ellas recibieron sentencia condenatoria, 10 por trata sexual y 4 por laboral. Así mismo, 20 personas fueron condenadas, 5 chilenas y 3 chilenos entre ellos.

 

SÓLO EL

48% 
DE LAS CAUSAS TERMINADAS ENTRE 2011 Y 2017
recibió sentencia condenatoria

 

Entre los condenados por trata en nuestro país, se ha dado la situación que los extranjeros tratantes tenían víctimas de su misma nacionalidad. Esto es así debido a las ventajas que otorga, por ejemplo, que los delincuentes “conocen sus costumbres y su cultura», explica Alexandra Maringuer, abogada querellante por el Ministerio del Interior y miembro de la Mesa, «la que en muchos casos actúa como factor de vulnerabilidad de las víctimas, usando así los tratantes a su favor este conocimiento. En muchas situaciones, reclutan a las víctimas a través de sus redes sociales y familiares”.

 

Aunque Maringuer no descarta que existan grandes redes de trata de personas en nuestro país, señalan que este delito «es a menudo perpretado por unos cuantos delincuentes que no necesariamente están vinculados a organizaciones delictivas transnacionales». De hecho, la abogada entiende que «algunos grupos delictivos tienden a especializarse en alguna parte del proceso de la trata de personas y, de esta manera, los delincuentes operan por etapas para llevar a cabo diversas operaciones». Estas serían: el reclutamiento, el transporte y la explotación.

 

Más allá de los avances para combatir la trata y el aumento del conocimiento en torno a los perfiles de las víctimas y los victimarios, estos últimos también aprovechan los avances tecnológicos y podrían desarrollan nuevas formas de llevar a cabo este crimen de lesa humanidad. 

100 Días x Sename

Recientemente, la visita de una delegación de la ONU ha puesto de manifiesto la admisibilidad ante el organismo de las graves denuncias de vulneraciones de derechos fundamentales a niños en el sistema de “Protección” de Sename.

En efecto, el procedimiento establecido enuncia las materias sobre las cuales se declara admisible en su mérito y establece una visita de fiscalización para constatar en terreno la gravedad y veracidad de las mismas. Hay que recordar que en diciembre, el INDH presentó un informe sobre la fiscalización a centros de Sename constatando graves vulneraciones y apremios ilegítimos que, en algunos casos, pudieran contravenir protocolos  suscritos contra la tortura.

Desde la Sociedad Civil hemos manifestado la preocupación por la pasividad con que se ha enfrentado esta crisis, sin imprimir el sentido de urgencia requerido, sino más bien hipotecando el futuro de la infancia vulnerada a la tramitación de una ambiciosa agenda legal.

Tras la visita de este comité es necesario que el Gobierno saliente presente las cifras en materia de cobertura de salud física y mental a los niños en el sistema de protección, así como las asignaciones de representación jurídica, cantidad de niños egresados de residencia a través de programas de reunificación familiar, o las evaluaciones del programa de Familia de Acogida, método alternativo de cuidados parentales exitoso en otros países y que en Chile ha mostrado serios déficits de implementación y diseño.

A partir de estos elementos, se hace necesario impulsar una agenda de prioridades los primeros 100 días del nuevo gobierno poniendo el foco en la gestión y el corazón con nuestros niños.

Grave Discriminación de Niña del Sename

Quisiera referirme al caso de Daniela Belén Vargas, que la UC le negó ingresar a la lista de espera de un trasplante de corazón, avalado además por el MINSAL. Creo que es inaceptable y que lo que hay de fondo es una discriminación por vulnerabilidad social y discapacidad.

Solo a los niños del SENAME se les pide un certificado que asegure que los van a cuidar, eso es discriminatorio y absurdo, obviamente que pedir certificados inicia un proceso administrativo complejo que ocasiona demoras que en un caso de riesgo vital lleva a la muerte a un paciente. El rol del Estado de asegurar los cuidados necesarios a los niños de SENAME no esta definido por la voluntad del mismo SENAME, es rol de todos los organismos públicos, incluido el mismo Ministerio de Salud que en forma cómplice avaló esta vergonzosa conducta de la Universidad Católica.

Si la niña se hubiese trasplantado y el SENAME no le hubiera destinado una cuidadora directa, un juez de familia habría ordenado que SENAME lo hiciera, no es un asunto de voluntades y la UC ni el MINSAL pueden defenderse en su ignorancia.

En el gobierno de Sebastián Piñera promulgamos la Ley de Derechos y Deberes de los Pacientes, en la cual se plasma el valor de la vida humana como principio ineludible y queda claramente explícito el rechazo a todas las formas de discriminación, incluidas la discriminación social y de las personas discapacitadas.

Los argumentos de índole materialista que se enarbolan en forma petulante solo revelan el grave conflicto valórico que presentan médicos que juegan a ser Dios bajo la mirada negligente de la Universidad Católica, la Iglesia Católica y el Ministerio de Salud.

Debemos comprender que son escasos los recursos y que son muchos los niños que esperan una oportunidad de tratamiento, pero los niños más vulnerables deben ser si no los primeros, nunca los últimos. Daniela sufrió mucho en su vida, lo cual solo empeora la situación, ya que el Estado que debería haber reparado su daño, ni siquiera le dio la oportunidad de entrar en la lista de espera.

Los niños del Sename deben ser los más ricos, ya que nos tienen a todos para defenderlos y protegerlos y nunca deben volver a quedar fuera de un tratamiento.

Casos como el de Daniela pueden haber muchos otros, no solo en listas de trasplantes, sino que en listas de espera de hospitalización psiquiátrica, tratamientos médicos de especialidad, cirugía, etc. Siempre se encuentran con el mismo argumento, que los deja fuera, falta de redes de apoyo familiar que aseguren los cuidados.