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Una invitación a enfrentar el conflicto

En la reciente edición del “Café Con” organizado por la Unión Social de Empresarios Cristianos, titulado “La empresa, protagonista del cambio”, entre diversos temas se abordó el conflicto Mapuche. Luis Felipe Gazitúa, presidente del Directorio de CMPC, dijo que para resolver un problema hay que entender que este existe. Y agregó que Chile ha hecho como que en La Araucanía no hay problema. Esa reflexión desde un representante del mundo empresarial me hace pensar en cómo las empresas pueden enfrentar los contextos de conflicto. En los siguientes párrafos planteo respuestas a esta pregunta, considerando sobre todo el enfoque desde la sostenibilidad y la debida diligencia en materia de Derechos Humanos.

¿Por qué invocar la sostenibilidad para esta columna sobre La Araucanía y el conflicto mapuche? Porque se trata de un problema histórico, político, social e institucional que, de no resolverlo, condiciona las posibilidades de desarrollo del territorio y porque la sostenibilidad ofrece instrumentos teóricos y prácticos especialmente útiles para estas temáticas.

La Región de La Araucanía ocupa el noveno lugar en aportar al PIB (2,6%); tiene la segunda tasa más alta de población rural (29,1%); el 34,3% de las personas declaran pertenecer a un pueblo indígena u originario, mientras que la media nacional llega al 12,8%. En La Araucanía, un 17,2% de la población vive en condiciones de pobreza, el doble que el promedio nacional; lo mismo ocurre con la pobreza extrema (4,6%). Además, un 28,5% de la población padece de pobreza multidimensional, la más alta a nivel nacional.

¿Qué tiene que ver esto con la sostenibilidad? No hay desarrollo sostenible sin la existencia de condiciones para la cohesión social. Por ello, muchas empresas han declarado su activa contribución para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. El enfoque transversal y multidimensional de los ODS no solamente ha orientado el propósito social que las empresas deben cumplir, sino que ha retroalimentado la manera en que muchas de ellas desarrollan su propuesta de valor. Sin duda que la región más pobre de Chile representa el mayor desafío para establecer esta contribución.

Como contrapartida desde el mundo público, el Estado dispone del Plan Nacional de Derechos Humanos y Empresas de Chile (2017), cuya ejecución cuenta con la participación del sector privado y del tercer sector a través del “Comité 360” (2019). El compromiso es avanzar en: “(i) el deber del Estado de proteger los derechos humanos frente al actuar de las empresas; (ii) la responsabilidad empresarial de respetarlos a través de la debida diligencia, y (iii) el acceso a una adecuada remediación para las víctimas de los impactos adversos de las actividades empresariales”.

¿Qué pueden hacer las empresas? Para empezar, desarrollar políticas y estrategias para abordar la debida diligencia. Mencionaré algunas consideraciones que el Banco Mundial, a través de la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en ingles) y otras organizaciones mundiales han recomendado: definir fuentes de posibles riesgos; identificarlos y caracterizarlos; identificar el tratamiento o mitigación del riesgo; y comunicar la evaluación.

Algunas de las materias a examinar son: la existencia de situaciones de conflicto (delitos, reclamos territoriales, violencia contra grupos vulnerables y minorías); provisión de seguridad (competencia de la seguridad privada y pública); gobernabilidad (corrupción, inestabilidad política, violación de derechos de grupos minoritarios, investigaciones judiciales eficaces, capacidad de gobierno);  factores socioeconómicos (pobreza extendida, gran disparidad de la distribución de la riqueza o ingresos, violaciones a los derechos de los pueblos indígenas, oposición de las comunidades a proyectos de desarrollo, carencia de una sociedad civil activa y coordinada); ambiente físico (impacto ambiental negativo, retos ambientales).

Si éstas son las dimensiones de riesgos en materia de derechos humanos, y los temas por abordar en materia de debida diligencia, proponemos que puedan verse como una ruta para comprender y aportar desde las empresas a la resolución del grave problema social que se vive en la región.

Lo anterior, probablemente no alcance para apaciguar un conflicto multidimensional, donde el Estado juega un rol fundamental y donde cada uno se tiene que hacer cargo desde el lugar que ocupa en la sociedad. No solo por la Araucanía, sino que para construir el futuro de este país multicultural en derechos y no solo de hecho.

Dante Pancani, Consultor de Gestión Social

Pueblos originarios: invisibilización y falta de políticas pertinentes frente a la pandemia

La crisis sanitaria ha tenido un impacto diferenciado en ciertos sectores debido a condiciones estructurales de desigualdad, como es el caso de los pueblos originarios, cuyo reconocimiento no se expresa en la Constitución Chilena, y a esto se le suma el que, hasta ahora, no existan cifras oficiales de cómo les está afectando la pandemia, ni políticas públicas pertinentes a su situación socioeconómica, territorial y cultural.

La crisis sanitaria que progresivamente ha generado daños importantes en el mundo por las miles de pérdidas humanas y el deterioro de la calidad de vida, también tiene efectos negativos diferenciados, es decir, que existen sectores que, por un conjunto de condiciones de desigualdad, son mucho más afectados que otros, como es el caso de los pueblos indígenas que, ya antes de la pandemia del covid-19,  tenías tres veces más probabilidades de vivir en extrema pobreza que los no indígenas y además, las crisis y epidemias les afectaban “de manera desproporcionada”, como lo señala el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas. Ahora, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) los ha incluido en el listado de poblaciones más afectadas por los impactos socioeconómicos de la actual crisis, junto a mujeres, trabajadores informales, trabajadoras domésticas remuneradas, niños, niñas y adolescentes, personas mayores, entre otros grupos cuyas vulnerabilidades se profundizan. 

La realidad de los pueblos indígenas en Chile, que representan aproximadamente el 13% de la población del país (2.158.792), no escapa de lo anterior, sumando, además, el elemento estructural de su no reconocimiento constitucional, pese a que han transcurrido doce años desde que Chile firmó el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que da un marco regulatorio para el desarrollo y la protección de este sector. “El reconocimiento constitucional de los Pueblos Originarios es un deuda histórica, que debe ser abordado en el Proceso Constituyente. La regulación de escaños reservados para Pueblos Originarios en el órgano constituyente es también una tarea pendiente que ya ha sido debatido en el Congreso Nacional y que esperamos se concrete”, aporta al respecto Amaya Alvez Doctora en Derecho, y profesora e investigadora de la Universidad de Concepción.

Reconocimiento constitucional y pandemia

El reconocimiento constitucional es una de las luchas de los pueblos originarios en cualquier lugar. Estamos hablando de 476 millones de pueblos que constituyen aproximadamente el 6% de la población mundial. 

Pero, por qué es tan importante que se le dé un estatus constitucional. Los investigadores Claudio Fuentes y Juan Esteban Fernández, de la Universidad Diego Portales, en su investigación “Reconocimientos de los pueblos indígenas: qué y cuánto se reconoce en las constituciones del mundo”, explican tres razones fundamentales que tienen que ver con un plano normativo para precisar quiénes conviven en un territorio; un plano sociopolítico de reconocimiento de derechos y un plano que tiene que ver con ir avanzando hacia la profundización de la decisión de los Estados de reconocer este sector, decisión expresada en los convenios y tratados internacionales que firmaron.

En 2019, con el estallido social, estuvieron muy presentes las demandas de esta población de cara a la exigencia ciudadana de una nueva Constitución. Base Pública recogió algunas de ellas en el siguiente Rueda Base.

En este orden de ideas, para Natalia Caniguan, Directora del Instituto de Estudios indígenas e interculturales de la Universidad de la Frontera e investigadora adjunta del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR), una de las consecuencias importantes de esta falta de reconocimiento en un contexto de crisis como el actual es la ausencia de registros oficiales específicos de cómo este sector está siendo afectado,  y la falta de políticas de cara a sus realidades territoriales, socioeconómicas y culturales. “No hay estadísticas oficiales, y, además, las medidas que hemos visto son de corte bastante urbano. Creemos que hace falta un diálogo, que genere información pertinente a los territorios, la vida rural es bastante distinta, y tenemos que pensar en que en los sectores rurales no hay servicios, tienen que salir necesariamente a sus centros urbanos cercanos para abastecerse de comida, incluso abastecerse de agua, o sea, hay territorios rurales que hoy en día no tiene agua, entonces también hay que prever esas situaciones”.

Otras condiciones preexistentes que caracterizan a los pueblos indígenas latinoamericanos, hacen compleja su situación frente a la pandemia: la falta acceso al agua para lavarse las manos, considerando la crisis hídrica por la que atraviesan muchos territorios en Chile, la dificultad en el acceso a servicios de salud, las enfermedades de base. “La creciente situación de la enfermedades no transmisibles o crónicas que en muchos casos no están diagnosticadas ni controladas como son la diabetes y la hipertensión, así como problemas de inmunodeficiencia y condiciones como desnutrición y anemia crónicas, además de infecciones endémicas como la tuberculosis, la malaria y el dengue con una alta prevalencia, que sumados a la falta de acceso a servicios de salud, pueden ser letales” , explica el Fondo de Población de las Naciones Unidas en su informe “Implicaciones del COVID-19 en los pueblos indígenas de América Latina y el Caribe”.

Enfoque de género y pueblos indígenas

Organizaciones de la sociedad civil, vienen haciendo énfasis en lo difícil que se ha tornado para las mujeres y niñas enfrentar la crisis sanitaria por los problemas estructurales de desigualdad y la falta de redes de apoyo a propósito de las cuarentenas y el distanciamiento físico. “El abordaje de esta pandemia no tiene una perspectiva de género y las mujeres no vivimos esta pandemia de la misma manera como la viven los hombres, a propósito de la sobrecarga en horas de trabajo que tenemos, y de trabajo no remunerado que tenemos en la casa”, explicaba Yolanda Pizarro Carmona, Directora de Equidad de Género en LaresHub, en la columna grabada para nuestra fundación “Jefatura femenina: ¡en esta crisis no pueden solas!”. Además de ello, otro elemento importante ha sido el aumento de la violencia intrafamiliar

Las mujeres indígenas históricamente han sufrido de violencia interseccional, discriminación, violaciones de sus derechos políticos, sociales y económicos todos agudizados en contextos de conflictos armados, ejecución de proyectos en territorios indígenas, su militarización; violencia doméstica, entre otros señalados por los organismos internacionales.

En este sentido, y considerando los impactos diferenciados, y las vulnerabilidades múltiples: ser mujer e indígena, el no contar con estadísticas oficiales sobre la situación de los pueblos indígenas en el contexto actual, conlleva a que tampoco se tengan cifras sobre la particular situación de las mujeres indígenas. “Como no tenemos datos, tampoco contamos con datos desagregados dentro de pueblo y género. Creemos que, por supuesto, están viviendo todas las complejidades de este proceso y de este sistema, pero lamentablemente no tenemos mayor información al respecto”, asegura la investigadora Caniguan, coincidiendo también con la opinión de la doctora Alvez: “Dado que los índices de pobreza afecta más a mujeres indígenas, será también mayor la afectación frente a la pandemia”, concluye.

¿Cómo diseñar medidas que consideren a los pueblos indígenas frente a la crisis sanitaria?

Las recomendaciones de organismos internacionales para el diseño e implementación de medidas efectivas, consideran: el reconocimiento de los pueblos indígenas, su inclusión en la construcción e implementación de estrategias asegurando la participación de las mujeres; el respeto a la libre determinación; la construcción de mensajes en lengua indígena; asegurarles el acceso a la información y tecnología; garantizar el acceso al agua; respetar e incluir en la estrategia el sistema de sanación propio que tiene cada pueblo; y asegurar el acceso a la educación, entre otras.

En el caso específico de Chile, se suma la importancia de tener estadísticas segmentadas, como lo señala la investigadora Natalia Caniguan. “Lo primero es la necesidad de contar con datos desagregados y diferenciados por pueblos indígenas, que se catastre efectivamente cómo el covid-19 está afectando a los pueblos indígenas”; a esto, la antropóloga agrega también la necesidad de un trabajo conjunto con las instancias locales para que las medidas sean pertinentes. “Hay que prever mucho más el cómo se vive en los territorios rurales para poder tomar medidas que permitan que efectivamente la gente pueda quedarse en sus casas pero de manera digna”, precisa.

Si quieres conocer más sobre la opinión de Natalia Caniguan, Directora del Instituto de Estudios indígenas e interculturales de la Universidad de la Frontera e investigadora adjunta del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR), mira la siguiente entrevista.

“Es necesario que haya un catastro de cómo el covid-19 afecta a los pueblos indígenas”

La crisis sanitaria producto de la pandemia del covid-19, ha afectado profundamente a la humanidad, sin embargo, la dimensión de su impacto también ha sido diferenciado, existiendo grupos que, por condiciones estructurales de desigualdad, son mucho más vulnerables en este contexto, como es el caso de los pueblos originarios.

En la siguiente entrevista Natalia Caniguan, Directora del Instituto de Estudios indígenas e interculturales de la Universidad de la Frontera e investigadora adjunta del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR), da cuenta de la ausencia de cifras oficiales que permitan comprender mejor cómo está afectando la pandemia a estos sectores, y la falta de políticas públicas pertinentes a los territorios.

La antropóloga también da recomendaciones al Gobierno para trabajar el covid-19 en contextos indígenas. «Creemos que ahí falta un diálogo que permita que las medidas tengan más sentido; generar información pertinente a estos territorios».

Mira la entrevista completa a continuación:

Ciclo de Cine: «Santiago Originario»

Con motivo de la celebración del mes de los Pueblos Originarios se realizará el Ciclo de cine Santiago Originario. La instancia organizada por la Oficina de Pueblos Indígenas de la Municipalidad de Santiago y el Museo Chileno de Arte Precolombino, tendrá lugar desde este lunes 25 de junio hasta el viernes 29 del mismo mes, desde las 18:30 horas en dependencias del museo (Bandera 361).

Entre los títulos que se podrán ver están Nube de lluvia, Ragin epu mapu (Entre dos mundos), Yikwa ni selknam (Nosotros somos los selknam), entre otros.

 

 

Cada una de las seis proyecciones, que van desde el formato película al documental, tendrá un conversatorio posterior, mezclando la cultura con la historia de nuestro continente. La actividad es gratuita, pero los cupos son limitados debido a la capacidad del recinto. No te pierdas esta oportunidad!

Te invitamos a revisar más información sobre este ciclo de cine en la web del Museo de Arte Precolombino.

 

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¿Es Chile una Democracia Excluyente con los Pueblos Originarios?

«Chile presenta uno de los modelos de democracia más excluyentes del mundo», aseguró este 26 de abril el investigador Claudio Fuentes, al presentar su investigación «La lucha por el reconocimiento de los pueblos indígenas», continuando con el ciclo de conversatorios que organiza Base Pública juanto al Centro de Estudios para el Conflicto y la Cohesión Social (COES) y el Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR).

¿Qué ha imposibilitado el reconocimiento de los pueblos indígenas en la Constitución aún cuando Chile ha suscrito instrumentos internacionales que los consideran? Al respecto, frente a más de 40 personas, Fuentes puso sobre la mesa tres ideas: “Los intereses económicos, la concepción nacionalista del Estado y una visión elitista de la democracia”. En líneas generales, lo primero está relacionado con las actividades económicas extractivistas y lo que significa en términos de reconocer territorios indígenas; lo segundo es la construcción de la identidad desde una visión homogeneizadora; y lo tercero trata sobre la exclusión de la ciudadanía en los procesos de toma de decisiones.

«La Constitución del año 80 no le da el ancho para incluir a los pueblos originarios, tendríamos que cambiarla entera», agrega la investigadora Amaya Álvez, quien tuvo el rol de comentar la investigación. Además, aseguró que existe “una falta de voluntad de cumplir lo que los convenios internacionales señalan sobre el trato con los pueblos indígenas. Se extraña una jurisprudencia indígena”.

Sobre la consulta indígena, Álvez explicó que “los temas que se sometieron a ésta fueron netamente culturales, pero cuando se pusieron temas políticos ya no hubo diálogo».

Por su parte, Fuentes destacó la importancia histórica de la movilización de los colectivos indígenas en la lucha por la reivindicación de sus derechos: «El único modo de cambiar esto es a través de la presión colectiva, la instalación alianzas con partidos políticos en Chile y la identificación de una agenda más precisa».

Los temas sobre pueblos indígenas seguirán abordándose en Casa Base las próximas dos semanas. No te los pierdas. Inscríbete

Pueblo Mapuche Desde el Ojo del Huracán

“Está la teleserie”. Eso decía el mensaje que recibió el sacerdote Carlos Bresciani de un amigo cura. A continuación recibió el link con la noticia que marcó la semana y desató un profundo quiebre entre dos de las principales entidades encargadas de la persecución de los delitos en Chile: el Ministerio Público y Carabineros.

El fiscal de Temuco, Luis Arroyo, había presentado una querella contra un grupo de carabineros de Inteligencia, a quienes acusaba de implantar conversaciones falsas de Whatsapp en los celulares de ocho comuneros mapuche, las que supuestamente constataban su participación en atentados incendiarios de la zona. La querella significó un vuelco de 180 grados en la llamada “Operación Huracán”: este miércoles se cerrará la causa contra los comuneros y ahora serán los policías los que se sentarán en el banquillo de los imputados.

La acusación abrió un flanco de críticas y gran revuelo entre las policías, prensa, el gobierno y la sociedad en general.

La paradoja es que en territorio mapuche, donde más debiera impactar, la noticia se vive de otra manera: sin tanto revuelo, como una más. O al menos eso es lo que nota Carlos Bresciani en la comunidad en la que vive junto a 40 familias en Tirúa, ubicada en la región del Bío Bío. “No todos están conectados a la noticia. Los que sí lo están, comentan que es lo que vienen diciendo hace tiempo: que las policías realizan montajes en muchos de los casos que han sido emblemáticos en el país”, dice.

Desde que llegó hace 15 años, en una misión jesuita para acompañar a la gente, cuenta que no es extraña esta situación: personas quedan privadas de libertad y luego se comprueba que todo era un montaje. Bresciani dice: “El actuar de Carabineros es que se transforman en juez y parte. Quizás están apurados por el ministerio del Interior, urgidos por tener resultados y terminan montando pruebas. No es más de lo que ya sabíamos. Lo bueno es que ahora se transforma en una teleserie nacional”.

                     

¿Cree que esta denuncia  genere un cambio sobre cómo se ha tratado las demandas del pueblo mapuche?

Quiero que se muestre que sí hay montaje y persecución política. Ahora, de ahí a que pase algo más, ver para creer. Se comprobó lo de Matías Catrileo y no pasó nada, y así ha sido también en otros casos. A los medios tampoco les interesa rescatar la causa; les interesa más condenarla. Creo que va pasar lo mismo. A lo más correrán unas cabezas de policías y sería todo.

¿Dónde ha estado el error? ¿En la judicialización del movimiento mapuche?

Absolutamente. La política pública de los gobiernos en esta materia han sido dos. Por un lado, tomar el tema como pobreza, en donde le inyectaron más plata, pero eso no soluciona políticamente el asunto. La otra más clara ha sido la judicialización y represión en contra del movimiento mapuche más político. Es lo que sufren más las comunidades.

Usted llegó a crear puentes, ¿le ha costado ese proceso?

Queremos visibilizar las luchas y demandas de las comunidades. Queremos ayudar a las personas de aquí a hacer entender eso. Lo que ocurre es que no se conoce por el cerco mediático.

¿Qué cree que no se ha visibilizado correctamente del pueblo mapuche?

Las medidas de presión de las comunidades no responden a la maldad de las personas, ni robo de madera ni a entradas a terreno. Responden a una herida abierta, una deuda  del Estado con los pueblos indígenas y sobre todo con el pueblo mapuche.

Lo que está visibilizado, y es fatal, es la violencia rural. Es una categoría para estigmatizar una protesta social. Violencia también es lo que hace Carabineros o las mesas de diálogo que no quedan en nada y que generan desconfianza. También es violento la depredación de forestal y las grandes empresas extractivas porque es un modelo que está predeterminado y elegido como política pública de Estado, pero sin consideración de lo que implica eso para las comunidades de pueblos indígenas.

Antes de la visita del Papa dijo que le gustaría esa instancia para que se visibilizara las injusticias con los mapuche. ¿Qué sensación le quedó luego de la visita?

La verdad es que después de lo que dijo e hizo en Perú, en la Amazonia, he quedado profundamente desilusionado. Es impresionante lo que le dijo a los dirigentes indígenas de tres países: habló en contra de las empresas extractivas y apoyó la resistencia de las comunidades. Acá por nada del mundo se dijo algo parecido. Yo quedé desilusionado porque hubiera sido un espaldarazo para los mapuches.

Lo único que sí dijo es que también son violencia las palabras o los acuerdos que hace el Estado, que se escriben con la mano y se borran con el codo.

¿Qué cree que ocurrió acá?

Había un miedo terrible de que la gente hablara. La machi Francisca Linconao estaba enfrente de donde iba a almorzar el Papa. Se acerca el papa móvil y se pusieron muchas filas de policía de civil para tapar el paso del Papa. Eso grafica lo que fue la visita del Papa: no dejaron que la gente hablara. Ni las víctimas de abuso sexual, ni la machi. El único momento en que el Papa escuchó a la gente, fue en la cárcel. Hubo cercos impresionantes que no dejaron que la gente hablara.

¿Cómo se están organizando las comunidades y quiénes la están liderando?

Los jóvenes están tomando mucho más conciencia de su historia, de su vida, de ser protagonista en su pueblo. Lo noto claramente, en el interés de rescatar la cultura, el idioma y la religión. No es que todos estén metidos en la militancia, pero hay una masa de juventud de mayor conciencia que apoyan las demandas porque es el rescate de su propia historia.

Hay gente que está con la causa, pero que se queda en indignación. ¿Qué ayudaría a un cambio que pueda gestarse desde la sociedad?

Tomar conciencia que el horizonte que busca el pueblo mapuche nos conviene muchísimo. Cuando hablan de autodeterminación, de decidir el presente y futuro de su territorio de forma autónoma, es finalmente un anhelo que tenemos todos.

 Nosotros tenemos una democracia débil. Todo se reduce en un voto cada cierto tiempo y después si te he visto no me acuerdo. Eso no es democracia. Sí lo es cuando las personas tienen  la capacidad de votación vinculantemente con su territorio. Falta una democracia que permita esos espacios de participación. En ese sentido nos iluminan los pueblos indígenas que están en esta lucha hace mucho tiempo.

 Lo otro es también con la economía que tenemos. En el fondo es un horizonte que estamos invitados todos. Como vivir de la ética, no del vivir mejor que siempre busca lo desechable y el consumo, sino del cuidado de lo que tenemos: de la tierra, de la persona y la comunidad. Ciertamente lo tienen en su horizonte como una utopía.

Nos invitan a vivir así y eso es precioso.