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Sociedad en Acción lanza mapa 2020 de las organizaciones sociales

Este jueves 9 de julio, el proyecto Sociedad en Acción dio a conocer la publicación “Nuevo mapa de las organizaciones de la sociedad civil 2020”, para dar cuenta de cantidad y características esenciales que se deben conocer.

Este mapa que es una actualización del ya conocido en 2015,  se presentó en el contexto de un diálogo virtual que relevó la urgencia del trabajo articulado entre Gobierno, empresa y sociedad civil, así como la importancia de los aportes al país de este último sector, y la necesidad de recursos que permitan su desempeño sin que esto vaya en detrimento de su independencia. 

Así, ante un público de trescientas personas, se desarrolló este debate entre Nicolás Ibañez, Presidente de la Fundación Chile + Hoy, Ignacio Irarrázaval, director del Centro de Políticas Públicas UC, Rodrigo Jordan, Presidente Comunidad de Organizaciones Solidarias; Pilar Goycolea, Directora Fundación Urbanismo Social, y Mario Orellana, Director Escuelas de Líderes Sociales y Coordinador de la Fábrica de Ideas de Renca, junto a Paula Streeter, Coordinadora Sociedad en Acción, como moderadora de la actividad.

Breve radiografía

Dejamos a continuación algunas conclusiones del estudio:

  • Hay 319.819 OSC inscritas en Chile. Son un grupo de organizaciones jóvenes y en expansión. Del total registradas 213.064 se encuentran activas.
  • Hay 12,2 organizaciones de la sociedad civil por cada mil habitantes.
  • Las OSC se distribuyen en todo el territorio de manera desconcentrada, a diferencia de la población que un 40% se concentra en la región Metropolitana, en la que se encuentra solo el 25% de las OSC.
  • “Deporte y recreación”, “Vivienda, barrio y ciudad” son las dos categorías de actividades a las que más se dedican las OSC, con 25% y 24% respectivamente
  • Las organizaciones comunitarias y funcionales representan al 80% de las OSC del país, y en segundo lugar están las las Fundaciones y asociaciones con un 9,7%, duplicándose en los últimos cinco años.

Mira el informe completo AQUÍ

Gobierno destinará fondo de US$ 20 millones para apoyar a las organizaciones sociales

El Ministro de Hacienda de Chile Ignacio Briones dio a conocer que se dispondrá de un fondo de US$ 20 millones para apoyar a las organizaciones de la sociedad civil cuyas misiones aportan a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

El «Marco de Entendimiento para Plan de Emergencia por la Protección de los ingresos de las familias y la Reactivación económica y del Empleo«, es producto de un consenso entre el Ministerio de Hacienda y la Comisión de Hacienda ampliada integrada por parlamentarios de oposición y el oficialismo, y busca aportar soluciones frente a la crisis sanitaria que se vive con base en tres ejes: Marco Fiscal por 24 meses y consolidación fiscal a posteriori; protección de los ingresos de las familias; y plan de reactivación económica y del empleo.

Uno de los elementos considerados en este acuerdo es el de apoyar la labor de las organizaciones sociales, que se han visto afectadas de manera importante por la pandemia, lo que directamente ha afectado a las comunidades donde estas desarrollan su misión. «En esta pandemia, la sociedad civil, a través de múltiples organizaciones sociales en distintas áreas como cultura, salud mental, juega un rol fundamental para atender a sectores vulnerables o en riesgo y coordinar ayudas, gracias a su capilaridad y conocimiento territorial y barrial», se reconoce en el documento, donde se precisa que el fondo destinado será de US$ 20 millones.

Para el Director del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, Ignacio Irarrázaval el valor de este anuncio radica en el reconocimiento al trabajo del tercer sector. «Más allá del monto de los aportes, que siempre serán insuficientes para la magnitud de la tarea, debe resaltarse que la pandemia logró algo poco frecuente en nuestro país, que es el hecho que el Ministerio de Hacienda y la Comisión de Hacienda del Parlamento reconozcan públicamente el valioso aporte de las organizaciones de la sociedad civil, y su contribución sea considerada dentro de los pilares para la reactivación económica y social de Chile», dijo el académico e investigador.

«Hay que revisar el mecanismo, pero así como reclamé la ausencia de políticas de apoyo para las fundaciones, hoy toca agradecer a Ignacio Briones. Es una forma de reconocer la tremenda labor que realiza la sociedad civil al servicio de nuestra democracia», expresó nuestro Director ejecutivo, Nicolás Cruz, sobre la noticia, considerando, además, que la preocupación por el financiamiento siempre ha sido una constante para las ONG, que no son tomadas en cuenta como sujetos de crédito y que, hasta este anuncio, no se habían anunciado medidas que garantizaran su labor.

La ejecución de la medida será mediante «criterios de asignación públicos, transparentes y con rendición de cuentas», como lo especifica el informe.

Las organizaciones de la sociedad civil en el apoyo a la niñez

Fundación Educacional Oportunidad lleva ya 14 años potenciando el liderazgo pedagógico y directivo en educación a través de prácticas colaborativas que permiten fortalecer el aprendizaje de niños y niñas en nuestro país. Actualmente, la fundación acompaña a equipos docentes de 136 establecimientos educativos en 18 comunas a través del desarrollo de diversos programas. Desde esta experiencia queremos relevar el trabajo que realizan las organizaciones de la sociedad civil (OSC) en favor del bienestar de niños, niñas y adolescentes y la importancia de asegurar su sustentabilidad en los próximos años.

Actualmente hay cerca de 235.000 OSC en Chile, de acuerdo con la iniciativa Sociedad en Acción. Se trata de un conjunto diverso de instituciones que contribuyen al desarrollo social a través de la atención directa, acompañando en el desarrollo de capacidades, generando evidencia a través de la investigación o visibilizando los problemas de los sectores más postergados de la población. Muchas de ellas trabajan por la protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes desde distintos frentes, como salud, educación, cultura, entornos urbanos y justicia.

Parte importante del valor de las OSC es que trabajan directamente con las personas, siendo en muchos casos parte de la comunidad, lo que les permite comprender la complejidad y la heterogeneidad de las situaciones que se viven en cada territorio. En el caso de Fundación Educacional Oportunidad, los equipos educativos trabajan con la metodología de mejora continua. Esta consiste en que cada docente identifica una dificultad en su sala, diseña una estrategia y la prueba. Los aprendizajes se comparten en una red que reflexiona sistemáticamente sobre cómo mejorar los aprendizajes de niños y niñas. Así, los equipos de distintas comunas se unen bajo objetivos comunes como reducir el ausentismo crónico o potenciar las habilidades comunicativas en sus escuelas.

Estas experiencias de desarrollo local se multiplican en nuestro país a través de las OSC, que operan con el apoyo de personas comprometidas con el desarrollo integral de la niñez, a través de la gestión de recursos públicos o privados. Estas organizaciones requieren hoy atención especial.

En primer lugar, es clave que las OSC formen parte de la discusión de las políticas públicas que tengan por objetivo resguardar el bienestar de niños, niñas y adolescentes en el marco de la crisis social. La visión de las OSC sobre las condiciones de vida en cada comunidad es un aporte imprescindible al momento de optimizar programas que logren tener efecto en la vida de las personas.

En segundo lugar, es esencial asegurar la continuidad operacional de las OSC durante la emergencia actual y para un futuro de mayores carencias. Por una parte, es necesario que las medidas de apoyo económico y los ajustes de recursos públicos consideren especialmente el correcto funcionamiento de las organizaciones que trabajan en primera línea con los niños, niñas y adolescentes que quedarán más desprotegidos en un entorno de mayor pobreza. Asimismo, resulta necesario facilitar los procesos de donaciones privadas para acelerar el flujo de recursos que puede canalizarse por esta vía.

El presente y el futuro de la niñez en nuestro país requiere de la voz y la acción de las organizaciones de la sociedad civil, complementando la acción pública y canalizando aportes privados. Hoy, más que nunca, es necesario mantener fuerte la capacidad de este sector para llegar donde otros no llegan.

*El contenido de esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de quien la escribe y no representa necesariamente la postura de la Fundación Base Pública.

Legislar para la infancia: una urgencia que la pandemia hizo evidente

Este año se cumplen 30 años desde Chile suscribió a la Convención de los Derechos del Niño, sin embargo aún no existe una legislación que garantice su implementación. 

Hoy, en contexto de pandemia la situación se hace urgente. La cuarentena recordó los problemas estructurales que se barrían bajo la alfombra: la necesidad de un estatuto legal que exija el respeto a la dignidad de Niños, Niñas y Adolescentes. Que les reconozca como sujetos de derecho.

El Bloque por la Infancia, conformado por más de 30 organizaciones de la sociedad civil hace un llamado a priorizar a los niños, niñas y adolescentes, quienes en medio de la crisis sanitaria, se ven expuestos a más vulneraciones de derechos: la violencia intrafamiliar que se acrecienta, hacinamiento, imposibilidad de acceder a educación, trabajos forzados por falta de financiamiento en el hogar, entre muchos otros factores que hacen que finalmente, sean los más afectados de la crisis. 

En esta nueva Cápsula BP, te contamos por qué es tan importante contar con esta ley lo antes posible. 

“No se ha considerado la voz de niños y niñas frente a la pandemia»

Al hablar de derechos de la infancia, lo primero que señalan los especialistas es la ausencia de una Ley de Protección Integral que garantice la Convención sobre los Derechos del Niño suscrita por Chile hace casi treinta años. Esta ausencia recrudece la situación de vulnerabilidad de niños, niñas y adolescentes frente a la crisis sanitaria que vivimos.

David Órdenes, Director Ejecutivo de Corporación La Caleta, organización que trabaja con niños, niñas y adolescentes en barrios segregados, asegura que es vital implementar una Ley de Protección de Derechos de la Infancia y agrega que el sistema “está pensado desde una perspectiva de vulneración de derechos, especialmente los más graves” y no desde la prevención. 

En relación con las soluciones en torno a esta problemática, Órdenes mantiene que niños, niñas y adolescentes deben ser reconocidos como sujetos derecho e incluir su opinión en la búsqueda de soluciones para superar la crisis. 

Conoce más sobre esto en esta nueva Videoentrevista BP. 

Personas Mayores y Covid-19: ¿una disyuntiva etaria?

Debido a la situación de las personas mayores en el contexto de pandemia, la Fundación Adultos Mayores hace un llamado al  gobierno a prestar especial atención a este grupo etario para asegurarles una cuarentena segura a fin de disminuir los riesgos de contagio del virus.. 

En Chile el 85% de los fallecidos a causa de la crisis corresponde a adultos mayores entre 60 a 90 años. Son el grupo con mayor riesgo de contraer el  virus no solo por las enfermedades de base que pueden presentar sino también, en el caso de Chile,  por sus circunstancias socioeconómicas: pensiones más bajas que el sueldo mínimo, salud inaccesible para muchos y trabajo precarizado. 

Esta es la videocolumna de Fundación Adultos Mayores que habla de la responsabilidad gubernamental con las personas mayores. 

La pandemia muestra la realidad de la infancia chilena

¿Qué tan vulnerable se encuentra la infancia frente a la pandemia? Un estudio de la revista Journal of Public Health Management and Practice, arrojó que por cada niño que necesita cuidados intensivos de coronavirus existen “ocultos” 2.381 contagiados, lo que podría indicar que el nivel de contagio se pudo subestimar. 

Sin embargo, qué pasa en un país como Chile que, si bien suscribe la Convención sobre los Derechos del Niño, no tiene aún en su estamento legal no existe una ley que pueda hacer efectiva la garantía de la dignidad de este grupo etario. 

Esto a su vez lleva a preguntarse cómo pueden protegerse los niños, niñas y adolescentes en este país ante una crisis sanitaria como la que se vive, con  todas las complejidades que ha generado a escala societal, en detrimento de las condiciones de vida de los hogares en situaciones más vulnerables. 

Diferentes expertos en la materia se han referido con preocupación a esta situación. “La primera gran preocupación que tenemos, es qué es lo que ha pasado con los niños que hoy día se encuentran en situación de pobreza, (…) pero además de pobreza acrecentada por la situación de la pandemia. No contamos hoy día con los procedimientos tan claros de cómo actuar en casos de confinamiento», expresa Anita Leal, Directora Ejecutiva de la Fundación Pléyades, cuyo objetivo principal es implementar acciones para mejorar las posibilidades de desarrollo de la infancia en contextos vulnerables.

Conoce más sobre la situación de la infancia, en esta nueva Cápsula Base.

La cuarentena no garantiza la integridad de las mujeres

En medio de la pandemia, se ha hecho urgente establecer cuarentenas para neutralizar la propagación del virus, pero ¿qué pasa en los hogares donde está presente la violencia como una constante? Estar tanto tiempo en casa ha aumentado el peligro para las mujeres, así lo demuestran cifras de diferentes países como  China, Corea, Italia, Francia. En Chile la situación no es diferente.

 

 

Durante el primer fin de semana en cuarentena, en nuestro país las denuncias por violencia intrafamiliar al fono 1455 del Ministerio de la Mujer aumentaron en un 70%, además, Fiscalía Nacional informó de un aumento de un 250% en los femicidios frustrados en marzo 2020, al compararlos con el mismo período 2019.

 

 

ONU Mujeres ya advirtió sobre esta situación: Para muchas mujeres y niños la casa puede ser un lugar de miedo y violencia y la situación se agudiza en tiempos de cuarentena total”. Realidad que se planteó en una reunión organizada por CEPAL y ONU Mujeres sobre Mecanismo de Adelanto de las Mujeres de América Latina y el Caribe de los efecto de la Covid-19, bajo la presidencia de Chile.  

Desde las organizaciones de la sociedad civil como la Red Chilena contra la Violencia hacia la Mujer y Abogadas Feministas, se habló de la falta de interés gubernamental por prevenir el alza de estos indicadores, debido a la oportunidad única de prepararse con anterioridad a los hechos al ver lo que pasaba en el mundo.

 

 

Yoselin Fernández, Vocera de la Red Chilena contra la Violencia hacia la Mujer, hace énfasis en que no solo se debe contar este tipo de mecanismos, sino también con otros más robustos como que el sistema judicial pueda realmente proteger a las mujeres del peligro.

Conoce más sobre esta realidad del encierro, en esta nueva Cápsula BP.

 

 

Encuentro y comunidad en tiempos de Covid

Con o sin coronavirus la realidad de cientos de barrios de nuestro país es que no tienen una plaza en la que jugar, encontrarse, respirar o leer. Muchas personas no echan de menos su plaza sencillamente porque no la tienen o, peor aún, porque no son espacios seguros, tranquilos ni agradables para estar.

Probablemente vivir una pandemia no estaba en los planes de nadie, es difícil imaginar cómo se podría estar bien preparado para algo así. Seguramente también es imposible dimensionar cómo cambiaremos como sociedad y como personas. Nuestras prioridades se han visto trastocadas, casi todo lo que parecía importante, de un minuto a otro dejó de serlo y pequeños actos cotidianos se transformaron en placeres invaluables en tiempos de cuarentena. Hoy las ciudades están vacías, todos esos espacios que eran parte de nuestro paisaje parecen lejanos y están inhabitados. Al verlos así los valoramos aún más. Valoramos la plaza, la banca, el camino al trabajo, los árboles y el cemento. Y sobre todo valoramos encontrarnos con otros.

Y es en ese encontrarnos con otros, donde se redefine el concepto de comunidad. La comunidad es la cualidad de lo común, de lo compartido, es la búsqueda del bien común para un grupo en particular y para el colectivo. Y hoy día la mejor manera de ser comunidad es cuidarnos entre nosotros. Para eso el llamado es uno solo: quedarse en la casa, no salir, teletrabajar. Para la mayoría es un gran desafío con distintos niveles de complejidad, para algunos es armonizar el trabajo y los niños sin colegios, para otros la complejidad de las labores domésticas o de la esfera del cuidado, para muchos otros puede ser la soledad.

Pero también hay un porcentaje importante de chilenos y chilenas para quienes es absolutamente inviable quedarse en la casa porque es igual a dejar de comer, o bien, el hogar implica muchos más riesgos que el propio coronavirus. No sólo eso, sólo en la Región Metropolitana hay cerca de 185 mil viviendas que presentan indicadores de hacinamiento. Y en comunas como La Pintana o Puente Alto el promedio de tamaño de las viviendas es aproximadamente de 40 m2. Es así, como la pandemia también nos obliga a mirar la ciudad y la justicia con otros ojos.

Muchas personas no echan de menos su plaza sencillamente porque no la tienen o, peor aún, porque no son espacios seguros, tranquilos ni agradables para estar. Y de hecho según la última Encuesta de Percepción de Calidad de Vida Urbana del Minvu, un 40% de las personas no usa sus plazas y parques, y las razones probablemente se vinculen a los factores anteriormente mencionados.

Hoy día la ciudad no nos puede acoger en sus espacios tradicionales sin suponer un riesgo. Esa ansiedad por volver a ocuparla domina buena parte de nuestra energía. Hoy no es tiempo de ir a la plaza ni de usar los espacios públicos como estamos acostumbrados, es tiempo de aprender a encontrarnos, cuidarnos y acompañarnos de maneras que jamás nos imaginamos. Cuando llegue el tiempo de volver a las plazas, las miraremos de otra forma, porque todos y todas vamos a ser distintos y en el mejor de los casos, la falta de espacios de encuentro de calidad se transformará en una prioridad a la hora de planificar ciudades y de tomar decisiones.

 

*El contenido de esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de quien la escribe y no representa necesariamente la postura de la Fundación Base Pública.

 

La práctica deportiva comunitaria a la luz del Covid-19

Ante un escenario de pandemia y confinamiento, queda a la vista el importante rol , ahora interrumpido, que cumplía la actividad deportiva en barrios vulnerables, así como la necesidad de remediar la desigual distribución de áreas verdes e infraestructura deportiva.

La pandemia del COVID-19 ha puesto en jaque no sólo al sistema de salud y económico mundial, sino también a varias actividades de la vida colectiva, como el deporte. Para prevenir el creciente contagio del virus, se han suspendido o aplazado desde torneos de fútbol y campeonatos de Fórmula 1, hasta los Juegos Olímpicos. En Chile la ANFP suspendió todos los encuentros del Torneo Nacional de Fútbol Profesional, demostrando que nuestro país no queda ajeno a la situación. 

La crisis que experimenta el mundo del deporte en sus diferentes continentes y disciplinas a nivel profesional, también se traduce a los  clubes amateurs y academias gratuitas (o pagas) para niños y niñas, ¿qué está pasando con los clubes deportivos de barrios en nuestro país?

La práctica deportiva en barrios vulnerables ha servido históricamente a estas vecindades para proteger a sus niñas, niños y jóvenes, alejándolos de factores de riesgo. Dichas actividades abren espacios de recreación y cuidado personal a mujeres, y generan lazos de reciprocidad entre vecinos y vecinas, identidad local y sentido de pertenencia, además de mejorar la condición física y de salud de sus habitantes. Estos beneficios en la actualidad se ven paralizados por el azote del virus, en barrios que hoy se encuentran en una notoria decadencia de acciones de vecinas y vecinos, que se ven confinadas en sus viviendas , muchas veces en condiciones mínimas de habitabilidad. 

A pesar de la ajetreada actividad social que se puede ver en las áreas verdes y equipamientos deportivos en la zona urbana de la Región Metropolitana, esta realidad no se presenta de forma equitativa. Según datos de Fundación Vivienda y el Centro de Inteligencia Territorial de la Universidad Adolfo Ibáñez, hasta el 2018 las comunas de las zonas sur y poniente de la RM no sólo presentan grandes deficiencias en materia de infraestructura básica y de vivienda, sino que también en la accesibilidad de áreas verdes, equipamientos deportivos, culturales, servicios públicos, entre otros.

Las comunas en las que Fundación Barrabases desempeña su labor presentan grandes brechas en términos de bienestar territorial. Por ejemplo el sector de Carrascal en Cerro Navia y el sector de Santa Adriana en Lo Espejo tienen cerca de 2,5 mts2 de áreas verdes por habitante; una cifra baja con respecto al promedio del Gran Santiago (3,83 mts2 por habitante) y muy lejana a la realidad  de comunas de la zona oriente de la región como Lo Barnechea y Vitacura, con índices de hasta 20,87 Mts2 por habitante.

En materia de acceso a equipamiento que permita realizar actividad deportiva, la realidad para los sectores de Carrascal y Santa Adriana es de 0,33 mts2 y 0,39 mts2 de equipamiento deportivo por habitante respectivamente, mientras que el promedio de la región es de 0,52 mts2 por habitante. En comunas de la zona oriente mencionadas anteriormente los índices varían entre 0,91 y 2,72 mts2 de zonas con equipamiento deportivo por habitante.

La brecha que estos indicadores solo reafirma la gran necesidad de invertir física y socialmente en estos sectores, más aún en el contexto actual que exacerba las condiciones de baja calidad de vida de estas personas.  

El ejemplo de Cerro Navia

“Antes la población era muy peligrosa, siempre había balazos y personas tomando (alcohol) en la calle. Esas personas tenían tomada una de las dos canchas de la población, pero con un grupo de vecinas salimos a recuperar la sede y la cancha para entregar más seguridad a los hijos y a las hijas hace unos años atrás (…) Ahora que no podemos realizar actividades hay gente que se ha vuelto a portar mal en el sector, entonces si dejamos de hacer nuestras actividades, estas personas se vuelven a tomar el lugar (…) pero tenemos miedo por el virus, entonces preferimos que se la tomen mientras esto dura”, señala Claudia, dirigente de un club social cultural y deportivo de Cerro Navia.  

Claudia, junto a otros vecinos y vecinas, logró rescatar el espacio, no solo de forma física sino también social; organizando jornadas muralistas, de serigrafía, partidos de fútbol, campeonatos, cuadrangulares para niñas y niños, clases de zumba y más. 

El club que lidera Claudia realizó una alianza con la Fundación Barrabases en el año 2019 para ejecutar con cotidianeidad entrenamientos de fútbol y karate enfocados en la infancia, con acompañamiento kinesiológico y psicológico, entregando un servicio de calidad para quienes más lo necesitan. Sin embargo, como menciona la dirigenta en su relato, en la actualidad esta alianza y todas las actividades del barrio se han paralizado, dejando en evidencia la fragilidad del sistema deportivo y recreacional de barrios vulnerables.

La crisis actual pone en relieve la discusión sobre el rol del Estado y los privados en la salud, la economía y la fuerza laboral, pero también en las condiciones básicas de habitabilidad en los barrios. Sobre todo en aquellos donde una de las pocas alternativas para mejorar la  calidad de vida a la vecindad es la práctica deportiva, que hoy se ve interrumpida, producto del confinamiento, impidiendo a las familias realizar actividades físicas que ayuden a su desarrollo cognitivo, físico y relacional.     

¡Nivelar la cancha es tarea de todos y todas!

*El contenido de esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de quien la escribe y no representa necesariamente la postura de la Fundación Base Pública.