All posts in solidaridad

Conectando, activando y visibilizando comunidades

Desde que comenzó el trabajo en terreno en 1995, Servicio País ha estado en el 83% de las comunas de Chile trabajando para transformar una sociedad desigual y con brechas territoriales. 

El 70% de los profesionales de Servicio País sigue trabajando en temáticas sociales luego de su paso por el programa, y el 46% decidió quedarse en la región donde fue destinado.

Un compromiso social que no ha cambiado a pesar de la pandemia del COVID-19 que está afectando a todo el país.

En la siguiente Cápsula BP puedes conocer a través de sus voces los proyectos que los profesionales de Servicio País han desarrollado con sus comunidades en tiempos de pandemia.

 

Una alianza, mil acciones en tiempos de pandemia

Tiempos de crisis como la pandemia del COVID-19 requieren acciones en conjunto.

Más de 12 millones de personas en el mundo han sido diagnosticadas con COVID-19. Estamos viviendo una pandemia sin precedentes en el último siglo y que ha dejado en evidencia la fragilidad de un sistema que ya venía cuestionado desde el estallido social.

El impacto económico en todo el mundo derivará en la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial según el Fondo Monetario Internacional y las medidas económicas y sociales tomadas por las autoridades locales han sido insuficientes según la ciudadanía, que está enfrentado una crisis que ha dejado una tasa de desempleo del 11,2%, la más alta desde 2010 según el Instituto Nacional de Estadísticas.

Ante este escenario, las siete organizaciones de nuestra alianza editorial Ciudad y Territorio en conjunto con la misma ciudadanía han levantado iniciativas para ir en ayuda de las personas que están presentando más urgencias.

Un ejemplo ha sido la plataforma impulsada por la Fundación Urbanismo Social y el Laboratorio de Innovación Social UC, Locales Conectados, que trabaja para la reactivación de la economía local. Según Pilar Goycoolea, Directora ejecutiva de Urbanismo Social, esto se logrará «inyectando recursos al barrio y dejando la capacidad instalada en el comercio local para que se transformen en un actor relevante en el desarrollo estratégico de cada uno de los barrios».

Tiempos de crisis también necesitan alianzas y así lo ha hecho la Fundación Huella Local con la Asociación Chilena de Municipalidades. “Este convenio permite institucionalizar a la sociedad civil como un actor estratégico para el Estado y nos posiciona como una organización de apoyo a los gobiernos locales”, dice Gonzalo Vial, Director ejecutivo de Huella Local.

La Fundación Junto Al Barrio y la agencia de comunicaciones MGC desarrollaron la campaña #EnElBarrioLaHacemos para fortalecer a las organizaciones vecinales en las regiones de Valparaíso, Coquimbo y Metropolitana, ya que según cuenta la Directora ejecutiva de Junto Al Barrio, Natalia Brauchy, «son los dirigentes quienes más pueden dar una visión integral de sus territorios y también canalizar las necesidades y la entrega de asistencia».

La crisis sanitaria también movilizó a TECHO-Chile que junto a varias organizaciones de la sociedad civil lanzaron la campaña Chile Comparte que busca ayudar a distintos grupos. «Cada peso va a llegar de manera efectiva y eficiente a esa población más vulnerable, que son justamente los campamentos, los asentamientos informales y los barrios segregados» dice Sebastián Bowen, Director Ejecutivo de TECHO-Chile y Fundación Vivienda.

La Fundación Superación de la Pobreza – Servicio País ha trabajado de la mano de los y las profesionales que se encuentran en terreno en distintas localidades del país. De acuerdo a María Paz Rengifo, coordinadora nacional de formación y voluntariado de la Fundación “este Plan de Emergencia se ha iniciado de manera muy espontánea y hemos generado diversas iniciativas que apoyamos como un vecino más”.

La iniciativa Canasta Local, un espacio que fomenta el comercio de los barrios, cautivó a la Fundación Mi Parque que le entregó su apoyo para trabajar en comunidad. Además, han potenciado la conexión digital con los territorios. «Hemos ocupado plataformas virtuales para poder trabajar en diseño participativo y conformar comunidades donde los vecinos empiezan a generar redes», explica Matías Honour, Director de proyectos de Mi Parque.

Sodimac también ha impulsado un sinfín de iniciativas. Ha brindado asesorías a pymes, entregado materiales a distintos hospitales y está apoyando a diversas campañas, entre ellas Chile Comparte liderada por TECHO-Chile y Fundación Vivienda. Además, por primera vez realizará la Gran Feria de Capacitación de manera 100% digital destinada a maestros y maestras de la construcción. Sobre estas acciones, Juan Carlos Corvalán, gerente de asuntos legales y sostenibilidad de Sodimac, destaca: “nuestra experiencia nos demuestra que todo se potencia si es que trabajamos con otras empresas, con la sociedad civil y otras organizaciones sociales que trabajan en los barrios, en las comunidades directamente y que conocen mucho mejor que nosotros incluso la realidad de las personas más vulnerables”. 

Te invitamos a ver la siguiente Cápsula BP para conocer más sobre las iniciativas que los integrantes de nuestra alianza Ciudad y Territorio han desarrollado durante la pandemia del COVID-19.

Iniciativas ciudadanas son esperanza en tiempos de crisis

Para enfrentar esta crisis sanitaria sin precedentes en el último siglo, necesitamos más cercanía humana que física. Y esto lo han entendido los ciudadanos que mediante iniciativas de apoyo han sido el motor de la solidaridad y la empatía.

Ya van más de 2 millones de personas en el mundo que se han contagiado de coronavirus, lo que ha desembocado en el colapso general del sistema de salud. Frente a esto, una de las principales medidas que han adoptado los países, incluyendo Chile, es la  cuarentena, sea obligatoria o voluntaria. En medio de esta crisis, con distanciamiento físico como contexto, se han levantado iniciativas ciudadanas que han permitido fortalecer el tejido social. Así, hemos visto desde apoyo de vecinos organizados, profesionales voluntarios para prestar ayuda en violencia de género; asistencia y acompañamiento vía telefónica para adultos mayores o personas con problemas de salud mental; pasando por la entrega de canastas con insumos básicos para las familias más vulneradas; hasta conciertos virtuales de reconocidos artistas, entre otras expresiones de solidaridad.  Incluso, el solo hecho de hacer cuarentena voluntaria es un acto de responsabilidad social, al entender que prevenir el contagio propio, previene el de los demás y sobre todo el de los grupos de riesgo.

Dentro de estas iniciativas de la sociedad civil están aquellas que tienen como objetivo apoyar al colapsado sistema público. Una de ellas es la organización de un grupo de vecinos de Peñalolén que está confeccionando mascarillas quirúrgicas para el personal médico del Hospital Luis Calvo Mackenna. 

Son 20 vecinos que a pesar del distanciamiento físico que ha implicado la pandemia, han aprovechado la tecnología, y a través de la aplicación Whatsapp se coordinaron para buscar materiales, dividir la cantidad de mascarillas que pueden hacer cada uno, y entregar al hospital. Uno de los logros de este trabajo en equipo fue haber conseguido una máquina para cortar tela, lo que permitió aumentar su producción. Estamos hablando de que en los primeros 3 días funcionando habían confeccionado más de 1.000 mascarillas.

Manuela Garretón es diseñadora de vestuario independiente, y dada la contingencia, su taller en Providencia se encuentra cerrado y su negocio en pausa. Esta iniciativa la volvió a activar. “Por vivir bajo privilegio -vivo en mi casa materna- no tengo que generar dinero para pagar ningún servicio. He estado con muchas ganas de hacer cosas, pero al mismo tiempo superdesanimada, con mucha incertidumbre, y quizás lo que me hizo poner en plan de activarme fue poder ayudar a otros», expresó.

Manuela es quien se encarga de buscar los materiales y distribuirlos, tomando las estrictas medidas para evitar el contagio. Además junto a otras dos vecinas coordina el uso de la máquina que corta los pliegos, y gracias a su experiencia, puede automatizar mejor el proceso. “Aunque estamos hablando de miles de productos, yo creo que nunca había trabajado cortando ni cosiendo más de 100 productos», contó. Luego de cortar las telas, distribuyen los materiales y cada designada por zona geográfica reparte a las demás voluntarias.

Esta actividad ha estrechado lazos entre las vecinas, pero Manuela se lo atribuye a  otro hito histórico. “Desde el 18 de octubre nos salimos de nuestras individualidades y hemos empezado también a conocer nuestros barrios más cercanamente, por lo menos yo por ejemplo me empecé a congregar en una agrupación feminista en Peñalolén».

 

Por ti, por mí  y por todos mis compañeros

No sólo es la confección de mascarillas la única iniciativa ciudadana. Techo-Chile junto a Hogar de Cristo, Fondo Esperanza, Movidos por Chile, Red de Alimentos y Servicio Jesuita a Migrantes, con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Social, lanzaron la campaña “Chile Comparte” orientada a recolectar insumos básicos como comida y productos de higiene para entregar a las familias más vulneradas.

En esta línea también está la iniciativa de  la Secretaría de Mujeres Migrantes que busca financiamiento para armar canastas básicas de alimentos para la población migrante, afectada por el creciente desempleo dado el contexto actual.

La Covid-19 también ha obligado a otras cooperativas a cambiar su sistema colaborativo, como le pasó a  “La Canasta”, una organización sin fines de lucro que hacía ocho años venía trabajando con productos amigables con el medio ambiente, alimentos sin agrotóxicos, y orgánicos, en alianza con pequeños productores agrícolas, beneficiando a sus socios. Pero, cuando partió la cuarentena voluntaria, decidieron abrir sus puertas para que cualquier persona (socia o no) pudiera hacer pedidos. El trabajo se ha triplicado, por lo que son muchas las manos que se han necesitado en este último tiempo.

Son 100 voluntarios que trabajan rotándose semanalmente en equipos de 20. “Definimos tres cosas centrales para poder operar en esta contingencia, la primera es que vamos  a abrir a todo el mundo; la segunda que vamos a repartir, cosa que nosotros nunca habíamos hecho; y la tercera nos dimos cuenta de  que nuestra oferta tiene la limitación relacionada al cambio de estación y es que teníamos muy poca fruta y que la gente igual iba a salir a comprar a otro lado. Entonces resolvimos un acuerdo con la feria de Peñalolén para traer frutas, y así  venderlas acá a precio costo” detalla Jossie Escárate, socia de La Canasta.

#TodosJuntos

No todos los actos de solidaridad tienen detrás un aparataje, ni una gran logística, hay otros más cotidianos que de igual manera son invaluables: vecinos que se ofrecen para hacer el aseo de sus edificios o el cuidado de los jardines comunes, de manera que los conserjes puedan cumplir su cuarentena, sobre todo aquellos que son adultos mayores; aquellos que dejan libros en la entrada de sus casas para que alguien más  pueda leerlos; los músicos que tocan su instrumento desde el balcón; otros que se ofrecen a hacer las compras de personas pertenecientes a grupos de riesgo; ciudadanos que reparten comida en las largas colas que se hacen para cobrar el seguro de cesantía, o al personal de la salud que se expone día a día para enfrentar la pandemia. Todo esto nos dice que el contacto físico es importante, pero lo que mantiene el tejido social son la solidaridad y la empatía.

«Quizás esta crisis nos enseñe de una vez que no somos tan diferentes y que nuestra humanidad podría tener entre manos un destino común de empatía y cuidado por los otros. Y hoy como nunca en nuestra historia hemos experimentado esa certeza» reflexiona Nicolás Cruz, director ejecutivo de la Fundación base Pública.

Conoce más sobre estas iniciativas en nuestra Cápsula BP.