Transformar Basurales

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Una plaza, un complejo deportivo y la ardua lucha de una comunidad organizada que logró convertir parte de un vertedero en un bosque, son los puntos en común de una sociedad civil que se articula para cambiar su propia realidad y la de otros, reivindicando el derecho a una vida digna.

 

FUNDACIÓN MI PARQUE 

 

Creada hace 10 años, esta organización busca recuperar espacios públicos en alianza con la sociedad civil y el sector privado que colabora con financiamiento, construyendo proyectos participativos en conjunto con las comunidades afectadas. Hasta la fecha han realizado más de 300.

Mi Parque trabaja en función de cinco etapas: selección de terreno y comunidad; búsqueda de financiamiento; diseño participativo; construcción participativa; y acompañamiento comunitario y seguimiento. Sobre el criterio de selección de las plazas, deben estar asociadas a una comunidad y su municipalidad respectiva debe estar dispuesta a hacerse cargo del mantenimiento. Los espacios a rescatar deben ser vulnerables, representar un riesgo para los vecinos y el terreno a intervenir tiene que considerarse como área verde, según plan regulador municipal, además debe contar con acceso a agua. En el caso de los proyectos de patios educativos, debe existir vulnerabilidad escolar y que los espacios o patios deteriorados cuenten con sistema de riego. Asimismo, la institución debe comprometerse formalmente con el cuidado.

Con permiso de la Municipalidad de San Bernardo, han venido recuperando progresivamente el más grande vertedero ilegal de la comuna y de la Región Metropolitana. “Convertimos un basural en un espacio público: la Plaza de Todos. El terreno cuenta con nueve mil metros cuadrados en total, de los cuales ya llevamos construidos seis mil, y este año seguiremos con los tres mil restantes para entregar un gran parque, que le cambió significativamente la cara al entorno”, explica Max Correa, director de Proyectos de Fundación Mi Parque.

La primera parte de los trabajos se realizó entre agosto y octubre de 2017, en conjunto con la empresa de cosméticos y belleza L’Oréal; en la segunda etapa participó la AFP Cuprum, entre septiembre y noviembre del mismo año, y la tercera está prevista entre julio y septiembre de 2018 con el apoyo de Anasac Agropecuario.

Plaza de Todos ha impactado positivamente en 7300 personas que conforman las comunidades vecinas del parque y que han estado involucradas activamente en el proceso. Esto se ha logrado, como explica la encargada de comunicaciones de Fundación Mi Parque, Francisca Cordero, “gracias a un trabajo que se inicia con cuatro talleres que permiten conocer las necesidades de la comunidad y su composición. La empresa financista también participa, y a la par de estas reuniones nuestra mano de obra calificada va avanzando en la parte más gruesa del trabajo. Así, el último día, vecinos, voluntarios de las empresas y nuestros se ocupan de plantar árboles, pintan mobiliario y murales para finalizar la etapa”.

           

 

FUNDACIÓN DEPORTELIBRE 

 

El objetivo es claro: construir espacios deportivos en zonas abandonadas impactando positivamente en la vida de la comunidades afectadas y sus jóvenes. “Queremos consolidar al deporte en Chile como el principal agente cultural de integración, diversidad, seguridad y vida sana”, cuenta Miguel Anabalón, fundador y director comercial.

La metodología con la que trabaja esta organización se mueve en tres líneas: intervenciones en espacios públicos (Plazas DeporteLibre); intervenciones en espacios educativos (Patios Libres); y capacitación y formación (Cursos de iniciación deportiva y jornadas de activación deportiva).

Tanto las Plazas como los Patios Libres se trabajan en conjunto con municipalidades, instituciones educativas u organizaciones sociales, y consisten en “identificar y caracterizar el lugar a intervenir; co-crear la planificación con los futuros usuarios y comunidad existente; trabajar con participación de voluntarios en actividades de construcción “liviana”; y hacer seguimiento basado en cursos, campeonatos y eventos deportivos con la finalidad de incentivar el uso y generar una cultura deportiva en la ciudadanía”, explica Anabalón. En el caso de los cursos de iniciación deportiva, es un servicio que prestan a las comunidades que les solicitan capacitación.

El proyecto más potente de recuperación de espacios que ha realizado DeporteLibre es Los Silos: 2500 m2 de una antigua fábrica de cemento abandonada hace 70 años, ubicado al interior del Parque de los Reyes. Con el permiso de la Municipalidad de Santiago, transformaron progresivamente el lugar en un parque de escalada gratuito, recuperando su entorno a través de la iluminación y un trabajo de paisajismo. Todo con ayuda de voluntarios, donantes, deportistas y ciudadanía. “Hubo encuestas de percepción de inseguridad de vecinos sobre este lugar que explicaban que en la noche era intransitable por la delincuencia”, describe Anabalón, quien además señaló que la decisión de hacer este tipo de parque  especificamente en Los Silos fue unilateral debido a que por sus características no era posible para otro tipo de deporte, y por esa razón no se le consultó a la comunidad.

En un principio trabajaron con fondos propios hasta que lograron incluir, por un lado, la fuerza privada, y por el otro a personas naturales que deseaban aportar a la causa. Hoy, el 60% del edificio está recuperado y beneficia directamente a 500 personas que hacen deporte, pero indirectamente y  “considerando gente que pasa, vecinos, etc., hablamos de hasta 1500 personas”, según Anabalón. Los Silos también brinda jornadas deportivas para niños de distintos centros del Sename de la Región Metropolitana y de la V Región, y se espera que la total recuperación esté lista en 2019.

Para el fundador de DeporteLibre, los sitios eriazos pueden, potencialmente, mejorar la calidad de vida de las personas, pero también eventualmente podrían disminuir los costos de las políticas públicas de salud: “Son una gran oportunidad para empoderar a los vecinos sobre el espacio público a través del deporte y la recreación, aumentando la seguridad del barrio. Y cuando se hace a través de infraestructura deportiva, el Estado recuperaría con creces la inversión por el número de atenciones médicas que en el futuro se ahorrará el sistema público de salud, debido a la gente que dejará de ser sedentaria”, explicó Anabalón.

 

    

 

 

CENTRO COMUNAL DEL MEDIO AMBIENTE NATURALEZA VIVA

 

El Centro Comunal del Medio Ambiente Naturaleza Viva es una red conformada por instituciones educativas de Maipú, Cerrillos, Lo Prado y Estación Central, y es responsable de que parte del vertedero Lo Errázuriz hoy sea un parque verde que los ciudadanos pueden disfrutar. De las 40 hectáreas totales del espacio, hasta ahora se han recuperado 10, donde se luce una de las más aplaudidas iniciativas  creadas por los mismos vecinos: el bosque Chuchunco.

Ubicado entre el canal Zanjón de La Aguada, Villa Brasilia, la población Robert Kennedy y Villa Francia, el vertedero Lo Errázuriz no es tema nuevo. Se trata de un lugar de 400 mil m2 que desde los años 80 y 90 constituyó uno de los depósitos de basura más grandes de la Región Metropolitana, siendo su alcance en contaminzación muy alto debido a estar cerca de viviendas.

Luego de años sufriendo los embates de los malos olores y los desechos, vecinos del sector se organizaron en una comisión para recuperar este lugar, logrando que el Gobierno Regional Metropolitano se involucrara para la transformación de este espacio y el compromiso de seguir trabajando en salvar el total del vertedero.

“Nos perjudicó la salud y la seguridad de nuestros niños. Aquí han venido casi todas las comunas a dejar su basura y empezaron a salir gases del vertedero. Se puso una demanda, y ganamos la causa”, explica María Contreras, presidenta del Centro Comunal del Medio Ambiente Naturaleza Viva.

En la actualidad, y a pesar del compromiso que asumió el gobierno de recuperar en una segunda etapa otras 20 hectáreas, entre julio de 2017 y abril dede 2018, no se ha concluído el proceso, según explicó la dirigente.

Así, todavía no puede decirse que Lo Errázuriz logró recuperarse totalmente, pero su historia no deja de dar cuenta de la lucha de años de una comunidad que no ha descansado. “Sigue siendo un vertedero, mientras no se recupere por completo. Son muchas las personas afectadas, además de que la comunidad ha crecido, somos comuna de paso de trenes, buses, etc. El Estado aún tiene una deuda ambiental con nosotros”, sentencia Contreras, activista de las causas medioambientales desde hace cincuenta años.

 

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