Víctima y Victimario en la Esclavitud Moderna

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Existe consenso entre la sociedad civil y organizaciones internacionales sobre la urgencia de erradicar la trata de personas. Aún así

El pasado lunes 30 de julio se celebró el día mundial contra la trata de personas, designado por la ONU en 2013 para “concienciar sobre la situación de las víctimas del tráfico humano y para promocionar y proteger sus derechos”.

 

Trata en el mundo

La trata de personas es un problema global y que, por la clandestinidad en la que opera, los datos al respecto no son exactos, sino que estimaciones. En esta línea, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó en 2014 que unas 40,3 millones de personas serían víctimas de la esclavitud moderna a nivel mundial. De estas, 24,9 millones estarían sometidas a diversos tipos de trabajo forzoso y 15,4 millones a un matrimonio forzado.

 

 

24,9
MILLONES DE PERSONAS
estarían sometidas a diversos tipos de TRABAJO FORZOSO

 

El trabajo forzoso es, según el mismo organismo, “todo trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente”.

 

Por lo tanto, las personas tratadas se enfrentan a situaciones como “haber sido engañado, la retención de sus documentos, tener muy poco o nada de sueldo, el control de salidas y su contacto con el exterior, la existencia de amenazas en relación con la familia o a la calidad migratoria, en caso de extranjeros”, comenta Carolina Rudnick, presidenta de la Fundación Libera Contra la Trata de Personas.

 

Todos podemos ser víctimas

En la trata se considera a las personas como mercancías, como objetos para lucrar y comerciar con ellos. La demanda de estas es diversa y abarca múltiples sectores como la manufactura, la industria sexual, mendicidad forzosa, entre otras.

 

Las personas sometidas a la trata pueden sufrir situaciones que atenten contra su salud física y psicológica. Además, estas no suelen identificarse como víctimas, tanto por el desconocimiento del delito como por el sometimiento al poder y control del tratante.  En este sentido, la Mesa Intersectorial sobre Trata de Personas (MITP), conformada por el Ministerio del Interior, la PDI, Carabineros, Fiscalía, el Instituto Nacional de Derechos Humanos, entre otros, para combatir este ilícito entrega algunos indicadores para reconocer a los individuos en trata. 

 

a. Muestran un comportamiento sumiso,

b. No pueden comunicarse libremente con sus familia o con personas ajenas en los lugares que trabajan,

c. No tienen control sobre sus documentos (carnet de identidad, pasaporte, etc),

d. No administran su propio dinero, 

e. Parecen estar siempre acompañadas,

f. No tienen llaves de su domicilio,

g. No conocen su dirección,

entre otras.

 

Según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), publicado en 2016, uno de cada cinco víctimas de la trata serían niños. Estos son captados en su mayoría para mendicidad forzada, industria sexual, para realizar labores donde su tamaño es ideal y reclutados como soldados en zonas con conflictos armados. En Chile ha habido 16 niños y niñas víctimas de trata desde 2011 hasta la fecha.

 

Denisse Araya, directora ejecutiva de la ONG Raíces, dedicada a la promoción y restitución de los derechos de niños y jóvenes, comenta “nosotros creemos que, de las cuatro modalidades de explotación sexual y comercial de niñas y niños (pornografía, explotación sexual remunerada, explotación sexual en turismo, y trata), la más dura, dolorosa y violenta es la trata de personas. Porque ahí el niño desaparece… podría estar muerto”. 

 

En relación a cifras sobre género, las mujeres y niñas corresponden al 71% de las víctimas en general y a un 99% en la industria sexual, como prostitución y pornografía infantil. Mientras que los niños y hombres son captados para que realicen labores pesadas y como soldados en zonas de conflicto armado. Una explicación de ONUDD para la desproporción en casos descubiertos entre ambos géneros, es que las políticas públicas de las naciones se concentran mayoritariamente en las mujeres, en los niños y niñas, y en la industria sexual, y no en hombres.

 

 

71% 
DE LAS VÍCTIMAS DE TRATA
corresponde a MUJERES Y NIÑAS

 

Mientras tanto, de las 214 personas que han sido víctimas de trata en Chile, un 57% corresponde a hombres, los que han sido pricipalmente explotados en el sector laboral. Por su parte, las mujeres suelen ser tratadas mayoritariamente para la explotación sexual, y es así como de las 93 identificadas un 72% fue asociada a este rubro.

 

El tratante

“Hay oferta mientras exista demanda”, explican desde la Fundación Libera, quienes observan lo lucrativo que resulta la trata de personas y que esto se demuestra por “la porción del mercado –crimen organizado– que no le importa violar derechos con tal de obtener una ganancia”.

 

Así como es diverso el perfil de las víctimas de trata, el victimario puede ser cualquiera. En Europa, por ejemplo, si bien suelen ser hombres las personas condenadas por trata, “algunas pandillas consideran que las mujeres son más eficaces para atrapar víctimas, ganando antes su confianza”, asegura ONUDD.

 

En Chile se han tomado medidas que buscan combatir de mejor manera este delito, en este sentido se dio la conformación de la MITP, conformada por varios organismos públicos y de la sociedad civil; la tipificación del delito de trata en la ley chilena (2011) y la creación del Plan Nacional contra la Trata de Personas, por la MITP.

 

Sin embargo, de un total de 29 causas terminadas entre 2011 y 2017, solo 14 de ellas recibieron sentencia condenatoria, 10 por trata sexual y 4 por laboral. Así mismo, 20 personas fueron condenadas, 5 chilenas y 3 chilenos entre ellos.

 

SÓLO EL

48% 
DE LAS CAUSAS TERMINADAS ENTRE 2011 Y 2017
recibió sentencia condenatoria

 

Entre los condenados por trata en nuestro país, se ha dado la situación que los extranjeros tratantes tenían víctimas de su misma nacionalidad. Esto es así debido a las ventajas que otorga, por ejemplo, que los delincuentes “conocen sus costumbres y su cultura”, explica Alexandra Maringuer, abogada querellante por el Ministerio del Interior y miembro de la Mesa, “la que en muchos casos actúa como factor de vulnerabilidad de las víctimas, usando así los tratantes a su favor este conocimiento. En muchas situaciones, reclutan a las víctimas a través de sus redes sociales y familiares”.

 

Aunque Maringuer no descarta que existan grandes redes de trata de personas en nuestro país, señalan que este delito “es a menudo perpretado por unos cuantos delincuentes que no necesariamente están vinculados a organizaciones delictivas transnacionales”. De hecho, la abogada entiende que “algunos grupos delictivos tienden a especializarse en alguna parte del proceso de la trata de personas y, de esta manera, los delincuentes operan por etapas para llevar a cabo diversas operaciones”. Estas serían: el reclutamiento, el transporte y la explotación.

 

Más allá de los avances para combatir la trata y el aumento del conocimiento en torno a los perfiles de las víctimas y los victimarios, estos últimos también aprovechan los avances tecnológicos y podrían desarrollan nuevas formas de llevar a cabo este crimen de lesa humanidad. 

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